El 4 de agosto de 2026 será recordado como una jornada significativa para el mercado cambiario chileno, donde el dólar estadounidense experimentó una de sus caídas más notables de los últimos meses. La divisa bajó $13,45 con respecto al cierre anterior, culminando a $911,80, su nivel más bajo desde el pasado 22 de junio, cuando alcanzó los $906,75. Este descenso se considera no solo una caída importante, sino también la mayor reducción diaria desde el 6 de mayo, lo que refleja cambios significativos en el entramado económico global y local.
La caída del dólar no fue un evento aislado, sino el resultado de una convergencia de factores que alteraron la percepción de riesgo en los mercados internacionales. En primer lugar, la situación geopolítica en Medio Oriente mostró signos de distensión tras declaraciones positivas del Secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, quien sugirió que se avecinaba una mediación diplomática en el conflicto con Irán. Esto alentó a los inversores a alejarse de activos considerados refugio, como el dólar, favoreciendo al peso chileno y otras monedas de mercados emergentes.
Además, el notable ascenso del precio del cobre durante la jornada tuvo un impacto directo en la fortaleza del peso chileno. El metal rojo alcanzó un nuevo récord histórico, cotizando a US$6,438 por libra, lo que representa un incremento del 1,79%. Este aumento en los precios del cobre beneficia a la economía chilena al incrementar la entrada de dólares, impulsando la estabilidad y apreciación del peso frente a su contraparte estadounidense.
Por otro lado, la caída del precio del petróleo también contribuyó a la disminución del dólar. El barril de Brent se negoció a US$81,93, lo que significó una caída del 2,22%. Esta tendencia a la baja es favorable para las economías emergentes como Chile, ya que reduce las presiones inflacionarias y mejora el panorama económico al generar un ambiente más propicio para inversiones y riesgo.
Analistas como Ignacio Mieres, Head of Research de XTB, han expresado que, de mantenerse la tendencia de disminución de tensiones geopolíticas y los precios del cobre en niveles altos, se podría esperar un fortalecimiento del peso chileno en los próximos días. Se prevé que el dólar opere en un rango de $911 a $915, lo que sugiere una estabilidad en el mercado cambiario a corto plazo. En este contexto, la economía chilena se posiciona para enfrentar retos futuros con una mayor seguridad y resistencia.












