La reciente aprobación del proyecto de ley que contempla la creación del Fondo Nacional para la Vivienda (Fonavi) ha generado expectación en el ámbito habitacional chileno. Este proyecto fue sometido a consideración de la Cámara de Diputados, donde logró el respaldo de 100 votos a favor, 35 en contra y una abstención. Ahora, tras pasar a la fase de discusión en el Senado, se espera que esta iniciativa marque un punto de inflexión en el acceso a la vivienda para miles de chilenos, al abordar una de las problemáticas más acuciantes del país: la financiación de la vivienda propia. La tramitación continuará como parte de su segundo trámite constitucional, lo que permitirá un análisis más profundo y detallado de las medidas propuestas.
El núcleo de esta iniciativa es la creación del Fonavi, que operaría por una duración de diez años y tiene como objetivo principal canalizar tanto recursos públicos como privados para el financiamiento habitacional. Este fondo será administrado por BancoEstado, con la supervisión de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF). Se prevé que los créditos que se otorguen estén dirigidos a aquellas personas que buscan adquirir su primera vivienda, brindándoles una oportunidad para acceder a una propiedad única destinada al uso habitacional. El límite de valor establecido para las propiedades es de 6.000 UF, que incluye la opción de compra de estacionamiento y bodega si ambos se adquieren en la misma escritura pública.
Una de las características más destacadas del proyecto es el mecanismo de ahorro voluntario conocido como Ahorro Voluntario para la Vivienda (AVV). Este régimen está diseñado para ayudar a los futuros propietarios a reunir el pie necesario para la adquisición de una vivienda, ya sea nueva o usada. A través de este mecanismo, el Estado aportará una bonificación del 3% del valor de la propiedad, siempre que el ahorro se haya mantenido estable y continuo durante un período mínimo de 30 meses. Esta medida no solo fomenta el ahorro entre los ciudadanos, sino que también les proporciona un aliciente financiero significativo a la hora de comprar una vivienda.
Las cuentas asociadas al AVV podrán ser administradas por diversas entidades, incluyendo bancos, administradoras de fondos de terceros y cooperativas de ahorro. Para acceder a la bonificación estatal, los beneficiarios deberán tener en cuenta ciertas condiciones, como la vigencia de su cuenta de capitalización habitacional y la acreditación del saldo acumulado. Este enfoque multidimensional busca no solo hacer más accesible la propiedad de vivienda, sino también estimular la responsabilidad financiera a largo plazo entre los ciudadanos.
El respaldo inicial del proyecto indica un fuerte compromiso por parte del gobierno y del sector legislativo para enfrentar la crisis de vivienda en Chile. Con un aporte fiscal de hasta US$ 2.000 millones, el Fonavi representa una inversión significativa que podría abrir las puertas del hogar a muchas familias. Ahora, la atención se centra en el Senado, donde se debatirán las implicancias, detalles y posibles modificaciones de la propuesta, antes de que las medidas puedan entrar efectivamente en vigor. La implementación exitosa de esta reforma podría transformar el panorama inmobiliario y facilitar el acceso a un sueño que para muchos parece inalcanzable.












