El recinto ubicado en avenida Quilín, sede de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), ha sido inhabilitado por la Municipalidad de Peñalolén. Esta medida se tomó en respuesta a problemáticas administrativas y urbanísticas, dado que el inmueble no cuenta con la recepción definitiva de obras ni con la patente comercial necesaria, situación que se ha prolongado por 16 años. El alcalde de la comuna, Miguel Concha, enfatizó que el recinto no poseía las autorizaciones requeridas para operar, lo que instauró la decisión de clausura como un acto administrativo necesario para garantizar el cumplimiento de la normativa vigente.
Conforme a los antecedentes de la Dirección de Administración y Finanzas municipal, la ANFP ha acumulado una deuda considerable que podría rozar los $172 millones, atribuida a la falta de regularización de su patente comercial. Esto ha sido motivo de preocupación para la autoridad local, quien destacó que la falta de recepción definitiva obedece a un trámite fundamental que cada construcción debe cumplir de acuerdo con la Ley General de Construcción y Urbanismo. Concha subrayó la gravedad de la situación al señalar que «este edificio no tiene ninguna autorización para funcionar», lo que resalta las vulnerabilidades administrativas en las que se encuentra el organismo rector del fútbol chileno.
El proceso de clausura incluye el desalojo de personas que podrían encontrarse en las instalaciones, así como la inhabilitación del recinto por tiempo indefinido. La situación ha generado un ambiente de incertidumbre en la ANFP, que podrá reabrir sus puertas solamente una vez que regularice su situación administrativa frente a la Dirección de Obras Municipales (DOM). El alcalde Concha fue claro en señalar que para que el recinto pueda ser utilizado nuevamente, la asociación debe subsanar las observaciones menciones relacionadas con la recepción definitiva.
Sin embargo, hasta el momento no se ha ofrecido información detallada sobre qué acciones específicas son necesarias para cumplir con las normativas municipales. La falta de un plan de regularización por parte de la ANFP podría complicar aún más la situación. Esta clausura no solo impacta las operaciones del organismo futbolístico, sino también plantea interrogantes sobre la capacidad de la organización para manejar sus obligaciones administrativas y la falta de acción en este aspecto durante los últimos años.
La Municipalidad de Peñalolén, al imponer esta sanción, también abrió el debate sobre la adecuada utilización de los recursos económicos que podrían haberse invertido en beneficio de la comunidad, en lugar de acumular deudas. La regularización de la ANFP permitirá no solo la reapertura de su sede, sino también podría contribuir a que los fondos destinados a esas obligaciones se redirijan hacia iniciativas que fomenten el desarrollo de la comuna. La comunicación entre la ANFP y las autoridades es vital en este momento, y la respuesta del organismo a estas exigencias será clave para el futuro del recinto de Quilín.












