En Chile, la gestión de residuos de construcción y demolición (RCD) presenta una situación alarmante, ya que solo se recupera aproximadamente el 6% de estos materiales. En contraste, en la Unión Europea, la recuperación supera el 50%, lo que evidencia una brecha significativa en la eficiencia de los procesos de reciclaje y valorización en el país. Esta realidad se agrava al ser los RCD responsables de cerca de un tercio de los residuos sólidos generados en Chile, según datos del Ministerio del Medio Ambiente. Es fundamental que la industria de la construcción tome conciencia de este problema y busque maneras efectivas de abordar la situación, especialmente considerando las cifras de recuperación en mercados más avanzados.
El informe de Greenrec-Lepanto, una empresa líder en la gestión de residuos, señala que el sector de la construcción en Chile ha sido lento en avanzar hacia mejores prácticas de manejo de RCD. La falta de fiscalización por parte del Estado ha dado lugar a un aumento en las alternativas informales e ilegales para deshacerse de estos residuos, lo que complica aún más el escenario. Sin embargo, algunas inmobiliarias, como Norte Verde y Befco, están tomando la delantera en este ámbito al implementar modelos de gestión que garantizan la trazabilidad y la valorización de los materiales. Según Pedro Pablo Larrain, gerente general de Greenrec-Lepanto, estos avances son cruciales para establecer un estándar en la industria.
Un ejemplo destacado de estas iniciativas es el proyecto Parque Panamá, que se convierte en el primer proyecto en Chile en aplicar el modelo de Recuperación Total de Escombros. Este edificio, ubicado en Santiago Centro, logró gestionar más de 641.000 kilos de residuos, destinando el 100% a reciclaje, valorización energética y backfilling, es decir, la valorización de suelos. Este enfoque demuestra que es posible implementar un proceso de construcción que no solo minimiza el impacto ambiental, sino que también maximiza la reutilización de recursos. La gestión responsable de RCD se transforma así en un componente esencial del desarrollo urbano.
Francisco Bascuñán, director ejecutivo de Inmobiliaria Norte Verde, enfatizó que construir una ciudad va más allá de erigir edificios, implicando una responsabilidad sobre cómo se interviene en el territorio. La planificación urbana debe incluir la visión de un entorno que sea armónico no solo para sus residentes, sino también para el medio ambiente. Es un llamado a la industria de la construcción para adoptar estos nuevos desafíos desde las etapas de diseño y planificación de proyectos, promoviendo un desarrollo más sostenible y equilibrado.
Consciente de los desafíos que enfrenta el país en la gestión de RCD, Larrain sostiene que es crucial que esta tarea deje de ser una aplicación secundaria en las obras y se integre en el proceso de planificación de los proyectos. Para ello, será necesario implementar estrategias de mejor segregación en origen, establecer sistemas de trazabilidad eficientes y ampliar las alternativas de valorización disponibles. El objetivo es que lo que actualmente se percibe como una práctica innovadora se convierta en un estándar habitual en la industria de la construcción, asegurando así un futuro más sustentable para el medio ambiente.












