Este miércoles, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) presentó el Índice de Producción Industrial (IPI) correspondiente a noviembre, el cual mostró una caída del 0,8% en comparación con el mismo mes del año anterior. Esta disminución se atribuye a los resultados negativos de dos de los tres sectores que componen el índice. En particular, el Índice de Producción Manufacturera (IPMan) registró un descenso del 1,3%, al igual que el Índice de Producción Minera (IPMin), que experimentó una reducción similar. Según la interpretación del académico Gonzalo Escobar de la Universidad Andrés Bello, estos descensos reflejan un descenso en la producción de bienes relacionados con la madera y el corcho, fenómeno que podría estar asociado a la falta de dinamismo en los mercados internacionales.
A pesar de los resultados negativos en los sectores de producción industrial, el informe de este mes también trajo luz al mencionar el aumento del 2,4% en el Índice de Producción de Electricidad, Gas y Agua (IPEGA) respecto de noviembre de 2023. Esta alza, especialmente en la generación de energía, indica que otros sectores están mostrando mejores desempeños. Escobar destacó que estos resultados pueden ser un signo de que la dinámica de varios segmentos podría estar mejorando y que podría influir positivamente en los indicadores económicos en los próximos meses.
En un contexto más optimista, el comercio también se ha beneficiado sustancialmente, con el Índice de Actividad del Comercio (IAC) creciendo un 6% interanual. Este crecimiento refleja una acumulación del 5,6% en lo que va del año, demostrando cierta resiliencia del sector en medio de las dificultades industriales. El crecimiento ha sido especialmente notable en el comercio electrónico, que ha experimentado un incremento del 22,9% en los últimos doce meses. Este notable desenvolvimiento se ha relacionado con eventos comerciales como el Black Friday, que superó las expectativas de ventas en noviembre.
Gonzalo Escobar, al comentar sobre el crecimiento del comercio electrónico, indicó que se debe en gran medida a la mayor disponibilidad de plataformas digitales que facilitan a los consumidores acceder a distintos productos y servicios. Esta transformación del sector ha permitido que las plataformas de comercio electrónico empiecen a convertirse en marketplaces, donde los usuarios pueden explorar una amplia variedad de ofertas. Este avance no se limita a las firmas más reconocidas, sino que incluso el retail tradicional chileno está adaptándose a este nuevo formato, lo que favorece al dinamismo del sector comercial en su conjunto.
La respuesta del mercado ante la evolución del comercio digital es un indicador de cómo las preferencias de los consumidores han cambiado en los últimos años, especialmente en la era post-pandemia. Las plataformas digitales se han convertido en el punto de referencia para muchas compras, facilitando a los consumidores acceder a productos a través de un clic. Este escenario plantea interrogantes sobre la futura competitividad del comercio tradicional frente al comercio electrónico, pero también abre oportunidades para la innovación y adaptación en la forma de ofrecer bienes y servicios en el país.












