Con el auge de los pagos en tiempo real, las instituciones financieras en Latinoamérica se enfrentan a una transformación radical en sus operaciones. La creciente demanda de sistemas de pago instantáneos como PIX en Brasil y CoDi en México, entre otros, ha llevado a que las entidades bancarias reevaluen sus infraestructuras. Según el Banco Mundial, estos pagos representan cerca del 45% del volumen de transacciones digitales en la región, lo que intensifica la necesidad de plataformas que garanticen baja latencia, alta disponibilidad y una operación continua, elementos que son cruciales para responder a las expectativas de los usuarios.
Temenos, una empresa líder en software bancario, señala que los pagos instantáneos no solo se basan en la implementación de nuevas interfaces, sino también en la adopción de un core bancario versátil y seguro. La dependencia de sistemas legados, que han sido diseñados para un procesamiento por lotes, se ha convertido en un obstáculo significativo que limita el verdadero potencial de los pagos en tiempo real. Alejandro Masseroni, líder regional de servicios financieros de próxima generación en Temenos, destaca que para mantener el flujo constante de transacciones, los bancos deben adoptar arquitecturas que les permitan operar en un entorno ágil y en tiempo real.
La validación, autorización y liquidación de pagos instantáneos exigen que las instituciones financieras reconfiguren sus procesos tradicionales. Un core bancario moderno no solo debe ser nativo en tiempo real, sino también interoperable mediante APIs que faciliten la conexión con diversas plataformas de pago y redes digitales. Además, debe cumplir con estándares globales como ISO 20022, que potencian la trazabilidad y optimizan la automatización de procesos. Sin un sólido soporte tecnológico, la expansión de los pagos instantáneos podría generar fricciones que afecten la experiencia del usuario final y aumenten los riesgos operativos.
La inteligencia artificial se posiciona como un elemento clave en esta transformación, integrada en el core bancario moderno. Esta tecnología permite optimizar la detección de fraudes, automatizar el procesamiento de transacciones y mejorar la toma de decisiones en tiempo real, algo crítico en un entorno de pagos en rápida evolución. Masseroni subraya que la inclusión de la inteligencia artificial no solo mejora el flujo de operaciones, sino que también ofrece mayor confianza a los clientes, al asegurar que todas las transacciones son monitoreadas, trazables y cumplen con las normativas vigentes.
La revolución del pago instantáneo está cambiando la relación de los consumidores y las empresas con su dinero. Las instituciones que adopten estas tecnologías de manera proactiva se encontrarán mejor posicionadas para liderar el mercado y cumplir con los crecientes requerimientos regulatorios. Mas, para lograrlo, es esencial contar con un core bancario que no solo permita el procesamiento efectivo de pagos, sino que también integre herramientas de inteligencia artificial que potencien su oferta de servicios y avancen hacia un ecosistema financiero más ágil y seguro. La visión de Temenos es clara: equipar a los bancos para que ofrezcan una experiencia bancaria moderna y eficiente, alineada con las expectativas de un mercado en constante cambio.












