El dólar inicia la jornada en Chile cotizando en torno a los $921,03, lo que representa un incremento de $3,59, equivalente a un avance del 0,39%. Este movimiento se da en un contexto de tensiones internacionales y eventos que generan una presión significativa sobre el tipo de cambio. Las fluctuaciones en el mercado cambiario están directamente relacionadas con la inestabilidad geopolítica, particularmente en Medio Oriente, donde los recientes pronunciamientos del presidente estadounidense Donald Trump han introducido un nuevo nivel de incertidumbre. La advertencia de Trump sobre una posible intensificación de ataques a infraestructuras iraníes, si no se satisfacen sus condiciones, mantiene en vilo a inversores y mercados.
A nivel internacional, el Dollar Index (DXY) se mantiene casi sin cambios, con una leve disminución del 0,04%, situándose en 99,7 puntos. Este estancamiento en el índice del dólar resalta la volatilidad que impera en los mercados globales. Los operadores están a la espera de definiciones en el conflicto en Medio Oriente, donde cualquier nuevo desarrollo podría afectar inmediatamente el valor del dólar y, por extensión, el tipo de cambio en países como Chile. La continua demanda por el dólar como activo refugio ante estas tensiones geopolíticas parece estar sólida, reflejando el nerviosismo en los mercados.
En el ámbito nacional, el precio del cobre, principal soporte del peso chileno, también presenta un panorama desalentador, cayendo un 0,45% y alcanzando los US$5,57 la libra. Este descenso se produce a pesar de las expectativas de recuperación, con el metal rojo enfrentando una presión significativa por el riesgo de posibles restricciones en el estrecho de Ormuz, un canal crucial para el transporte de petróleo. La situación se ve agravada por altos niveles de oferta e inventarios que se encuentran cerca de máximos históricos en las bolsas internacionales, lo que está alimentando un sesgo bajista hacia el cobre en el corto plazo.
Mientras tanto, el precio del petróleo se mantiene cerca de los máximos alcanzados desde 2022, añadiendo una capa adicional de preocupación en términos de inflación global. Este incremento en los precios del crudo complica aún más la situación económica, ya que eleva los costos energéticos y podría impactar negativamente el crecimiento económico mundial. En este escenario, los mercados están a la expectativa de la publicación de los datos de inflación en Estados Unidos esta semana, la cual es clave para definir la dirección de la política monetaria de la Reserva Federal. Actualmente, se prevé que los tipos de interés se mantendrán sin cambios, lo que sugiere un período de estabilidad, al menos a corto plazo.
Con este telón de fondo, el alza del dólar en Chile parece ser consecuencia directa de la combinación de un cobre más débil y un entorno global marcado por la incertidumbre. Los analistas han anticipado que durante la jornada, el tipo de cambio podría oscilar entre los $915 y $930, con una resistencia significativa en la zona de $925-$930. La vigilancia continua sobre este rango será crucial a medida que los mercados aguardan nuevos desarrollos desde Medio Oriente, lo que podría desencadenar una volatilidad mayor en el tipo de cambio y en los precios de los commodities.












