Un reciente estudio elaborado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) pone de manifiesto la persistente tendencia monofuncional que caracteriza la estructura urbana de Santiago. Los hallazgos revelan que el 80% de las manzanas dentro del área metropolitana se destinan exclusivamente a viviendas, lo que limita considerablemente la interacción social y económica en diferentes sectores. Este modelo de desarrollo urbano, que concentra más del 90% de la superficie construida en un solo uso, afecta a alrededor de 3,7 millones de habitantes que dependen de desplazamientos diarios para acceder a comercio, servicios y oportunidades educativas. La situación contrasta drásticamente con las áreas que ofrecen una mayor variedad de usos del suelo, donde habitan 2,1 millones de personas en manzanas más mixtas.
La investigación, que abarcó más de 43.500 manzanas en las 34 comunas de la capital, utilizó datos catastrales del Servicio de Impuestos Internos (SII) correspondientes al segundo semestre de 2025. El análisis mostró que, a pesar de que el uso residencial está presente en prácticamente toda la ciudad, solo un 31% de las manzanas incluye comercios y servicios. Aún más alarmante es la situación de los equipamientos, como centros de salud y educación, que solo se encuentran en un 14% de las áreas analizadas. Esta escasa mezcla de usos del suelo reduce considerablemente la integración funcional del territorio urbano, lo que se traduce en un impacto negativo en la vida diaria de los santiaguinos.
La falta de integración urbana se manifiesta de manera palpable en el día a día de los ciudadanos. Según una encuesta realizada por la CChC y Panel Ciudadano en mayo de 2026, el 61% de los encuestados afirma que necesita salir de su comuna para trabajar, estudiar o realizar trámites, mientras que el 56% destina más del 10% de sus ingresos a transporte. A su vez, un 31% de los entrevistados considera que su zona de residencia carece de actividades durante todo el día, lo que denota una necesidad urgente de diversificar el uso del suelo y promover un entorno más activo y accesible para todos.
A nivel comunal, el análisis del estudio revela que solo seis comunas de Santiago tienen la mitad o menos de sus manzanas clasificadas como monofuncionales, lo que contrasta con el resto de la capital y sugiere una distribución desigual de las oportunidades urbanas. Los expertos sugieren que una mayor coexistencia de viviendas, servicios y equipamientos podría no solo facilitar la vida cotidiana de los ciudadanos, sino también fomentar una mayor actividad en el espacio público. Sin embargo, se aclara que esta métrica no busca dictar una norma única de desarrollo, sino ofrecer un esquema que apoye a los planificadores del territorio en su labor.
El estudio concluye identificando áreas con potencial para promover una mayor integración de usos, incluyendo sectores de baja densidad poblacional y alrededores de estaciones de Metro. Estas áreas, susceptibles a procesos de regeneración urbana, podrían beneficiarse de diversas estrategias de planificación que faciliten una mayor diversidad de actividades en un mismo espacio. En definitiva, el informe resalta que la estructura urbana de Santiago continúa siendo predominantemente monofuncional y que contar con indicadores objetivos sobre la distribución del uso del suelo es vital para guiar futuras decisiones de desarrollo y planificación en la ciudad.












