El Índice de Producción Industrial (IPI) reportó una disminución interanual del 7,5% en mayo de 2026, según el informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Este retroceso se atribuye a la afectación negativa de dos de los tres sectores que componen el índice, lo que ha generado preocupación entre analistas económicos y empresarios. La menor actividad en los sectores minero y manufacturero ha sido determinante para esta caída, lo que refleja un contexto complicado para la economía nacional.
En particular, el Índice de Producción Minera (IPMin) experimentó un descenso significativo del 10,6% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este comportamiento se debe sobre todo a la contracción en la minería metálica, que cayó un 13,0%, afectando de manera contundente la variación del índice en 11,228 puntos porcentuales. El principal factor detrás de esta disminución ha sido la reducción en la extracción y procesamiento de cobre, un mineral clave en el panorama exportador del país.
Por otro lado, el Índice de Producción Manufacturera (IPMan) también evidenció una baja considerable, con un descenso interanual del 7,2%. Este sector se vio impactado slamante por una caída del 10,9% en la elaboración de productos alimenticios, que, a su vez, tuvo una incidencia adversa de -3,633 puntos en el índice general. La baja en la producción de alimentos no solo afecta la industria manufacturera, sino que también repercute en el abastecimiento y precios de los productos en el mercado local.
A pesar de las caídas en los sectores minero y manufacturero, el Índice de Producción de Electricidad, Gas y Agua (IPEGA) destacó con un crecimiento del 1,0% en comparación con mayo de 2025. Este aumento está impulsado por el crecimiento en la generación de electricidad, que se incrementó en un 1,7%. Las energías renovables, especialmente las centrales solares, han jugado un papel clave en esta fortalecimiento del sector, contribuyendo significativamente en 1,255 puntos a la variación del índice.
La situación actual sugiere un escenario complejo para la economía nacional, donde la robustez de los sectores energéticos contrasta con las debilidades en minería y manufactura. El INE ha subrayado la importancia de monitorear estas tendencias para implementar políticas que fomenten una recuperación sostenible. La atención ahora se centra en cómo el país podrá diversificar su producción y aumentar la competitividad ante un entorno incierto y global.












