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Infraestructura del Siglo XXI: ¿Cómo Impulsa el Crecimiento Económico?

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En un contexto económico que sigue generando incertidumbre y desafíos, el reciente informe del Imacec ha reavivado el debate sobre la necesidad de recuperar el crecimiento económico en el país. Las tradicionales preocupaciones sobre inversión, permisos y productividad han vuelto a ocupar el centro de la discusión, reflejando preocupaciones profundas de los sectores productivos. Sin embargo, expertos como Jesús Juyumaya y Vera Voitova, de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello, plantean una cuestión crucial que ha pasado desapercibida en este debate: la necesidad imperiosa de invertir en infraestructura del siglo XXI.

Históricamente, el desarrollo económico de diversos países ha estado ligado a la construcción de infraestructura física. Carreteras, puertos, aeropuertos y redes energéticas son ejemplos claros de inversiones que han permitido disminuir costos de transporte, conectar mercados y aumentar la eficiencia productiva. Esta lógica ha sido fundamental en el siglo XX, pero según los expertos, no es suficiente en la actual era del conocimiento y la inteligencia artificial. La pregunta que se hace la academia es si el país está preparándose para los cambios que exige el futuro.

El siglo XXI presenta un nuevo conjunto de desafíos que requieren una infraestructura de capacidades, es decir, un sistema que potencie las habilidades humanas y organizacionales. Juyumaya y Voitova destacan que solo a través de la educación continua, innovación y liderazgo activo se puede responder a la velocidad de transformación que imponen las nuevas tecnologías. Este tipo de infraestructura permitirá no solo aprender más rápido, sino también convertir el conocimiento adquirido en productividad, cerrando la brecha existente entre la inversión en tecnología y sus resultados.

Sin una infraestructura de capacidades adecuada, argumentan los académicos, las inversiones masivas en tecnología o capital físico corren el riesgo de ser ineficaces. A medida que los mercados globales se vuelven más competitivos y la inteligencia artificial redefine la forma en que operan las empresas, el capital humano se convierte en el verdadero motor del crecimiento. De ahí la urgencia de que las políticas públicas y las estrategias de negocio incluyan en su hoja de ruta un enfoque claro hacia la creación de esta nueva infraestructura.

En conclusión, mientras el país busca recuperar su crecimiento económico, es vital que no se pierda de vista la importancia de invertir en la infraestructura de capacidades. La discusión no debe limitarse a los típicos factores económicos, sino que debe expandirse hacia cómo construir un futuro que no solo dependa de recursos físicos, sino también del potencial intelectual y organizacional de su población. Solo así se podrá garantizar un crecimiento sostenido y relevante para las próximas décadas, preparando al país para los retos del siglo XXI.