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Jóvenes y Pensiones en Chile: Retos y Soluciones Esenciales

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El último informe previsional estadístico de la Asociación de AFP ha arrojado cifras preocupantes respecto al futuro de las pensiones en Chile. Entre 2019 y 2024, el sistema de pensiones chileno sufrió una notable disminución de 183 mil afiliados en el grupo etario de 20 a 30 años, disminuyendo de 2,8 millones a 2,6 millones de jóvenes. Este descenso no solo refleja una crisis de participación entre los cotizantes jóvenes, sino que también subraya un cambio demográfico que está afectando la estructura del mercado laboral y la seguridad social en el país. Según el informe, este fenómeno de pérdida de afiliados se debe principalmente a la menor participación de los jóvenes en el mercado laboral formal, un hecho alarmante que necesita atención urgente.

Roberto Fuentes, gerente de Estudios de la Asociación de AFP, destacó la importancia de identificar los factores estructurales que están influyendo en esta falta de participación. Elementos como la informalidad laboral, el desempleo juvenil y el ingreso tardío al mercado formal están afectando de manera decisiva la capacidad de ahorro previsional de los jóvenes. A pesar de que el 83% de los jóvenes entre 20 y 35 años está afiliado a alguna AFP, solo el 44% de ellos realiza cotizaciones efectivas, lo que incide negativamente en sus futuros montos de pensiones. La tasa de participación laboral de los menores de 35 años fue del 58,7% en el último trimestre de 2024, con una preocupante tasa de desempleo del 11,7%.

Fuentes también señalo que la cotización temprana en el trabajo formal podría tener un impacto positivo significativo en las pensiones futuras. Al explicar que cotizar desde los 25 años en lugar de desde los 27 puede resultar en una pensión un 11% más alta, se pone de relieve la necesidad imperante de incentivar a los jóvenes a ingresar al mercado laboral antes y de manera formal. Esta estrategia no solo beneficiaría a los individuos, aumentando su seguridad económica en el futuro, sino que también contribuiría a un sistema previsional más sólido y sostenible.

Los números no son alentadores, ya que durante los últimos cinco años, el ingreso imponible real promedio de los cotizantes jóvenes ha aumentado solo en un 0,9% anual, comparado con el 1,7% del promedio general del sistema. Entre 2019 y 2023, los saldos previsionales promedio del grupo etario de 30 a 35 años disminuyeron de $8,7 millones a $5,2 millones, y en el tramo de 25 a 30 años, se redujeron de $4,3 millones a $2,2 millones. Esta caída en los ahorros previsionales tiene consecuencias directas sobre la capacidad de los jóvenes para hacer frente a su futuro económico y a su vida post-laboral.

Finalmente, Fuentes enfatizó que el desafío principal radica en crear condiciones que permitan a los jóvenes acceder a empleos formales y estables, para que puedan cotizar de forma continua desde temprana edad. Promover el ingreso temprano al mercado laboral es esencial para establecer una base de ahorro más robusta, que ofrezca así mayores garantías de seguridad económica en el retiro. El contexto actual exige una respuesta colectiva que involucre tanto al gobierno como al sector privado, para revertir esta tendencia y asegurar un sistema de pensiones que beneficie a las futuras generaciones.