El mercado inmobiliario chileno enfrenta una crisis significativa, con más de 100 mil viviendas nuevas sin vender. Ante esta situación, tanto inversionistas como inmobiliarias están rediseñando sus estrategias, inclinándose hacia el arriendo de propiedades como una forma de mitigar pérdidas y generar ingresos. Este fenómeno es particularmente notorio entre los inversionistas que poseen múltiples unidades, así como en family offices e inmobiliarias que buscan activar departamentos vacíos mientras aguardan la eventual recuperación del mercado de ventas.
Juan Pablo Baeza, cofundador de Woperty, menciona que la decisión de arrendar surge como una alternativa necesaria, ya que mantener propiedades desocupadas conlleva costos significativos. Los propietarios deben seguir pagando dividendos, gastos comunes y contribuciones, lo que incrementa el costo de oportunidad de no alquilar la vivienda. A medida que la demanda de compra disminuye debido a restricciones crediticias y altas tasas hipotecarias, la comercialización a través de arriendos se presenta como una opción cada vez más viable.
El auge de propiedades destinadas al arriendo ha intensificado la competencia en áreas metropolitanas como Santiago Centro, Independencia y Ñuñoa, donde el crecimiento del inventario ha superado la capacidad de absorción del mercado. Esta abundancia de oferta ha generado un aumento en los periodos de vacancia, obligando a los propietarios a ser más estratégicos en su enfoque. Factores como la fijación de precios competitivos, la calidad de las publicidades, la rapidez de respuesta ante posibles inquilinos y una gestión operativa eficiente se han vuelto clave para asegurar el arriendo en un entorno tan saturado.
Baeza destaca que la celeridad en la colocación de arrendamientos se ha vuelto crítica, ya que un departamento vacío durante un tiempo prolongado puede impactar severamente la rentabilidad de la inversión. Este nuevo enfoque requiere que los propietarios sean proactivos y se adapten rápidamente a las condiciones cambiantes del mercado, optimizando la presentación de sus propiedades y la atención al cliente. La habilidad para rentar rápidamente puede ser la diferencia entre tener un flujo constante de ingresos o enfrentar pérdidas significativas.
A su vez, la estructura de costos relacionados con la administración de propiedades también está cambiando. Las corredoras tradicionales imparten comisiones que pueden representar hasta el 50% de un mes de arriendo por cada nuevo contrato, sumándose a una tarifa mensual de administración que varía entre el 5% y el 10%. Para un inversionista que gestione 30 departamentos, estos gastos podrían traducirse en un desembolso mensual considerable, resaltando la necesidad de buscar alternativas más económicas. La crisis actual está forzando a muchos a reconsiderar cómo manejan sus portafolios y a buscar soluciones que maximicen la rentabilidad en tiempos desafiantes.











