En el cambiante entorno empresarial de 2026, la resiliencia se ha convertido en un requisito esencial para la supervivencia de las Pequeñas y Medianas Empresas (pymes). En este contexto, el acceso a contratos y licitaciones, tanto públicas como privadas, ahora depende fundamentalmente de la capacidad de las pymes para ofrecer garantías robustas de cumplimiento. La póliza de garantía, conocida también como seguro de caución, ha emergido como una herramienta financiera crítica, permitiendo a estas empresas respaldar sus compromisos sin comprometer su liquidez. A diferencia de la tradicional boleta bancaria, la póliza de garantía permite a las compañías asegurar sus obligaciones contractuales sin bloquear capital ni limitar sus líneas de crédito bancarias, lo que a su vez les permite mantener un flujo de caja operativo vital para su crecimiento y desarrollo.
La funcionalidad de la póliza de garantía se articula a través de un contrato tripartito que incluye a tres partes: el afianzado, que es la empresa responsable de cumplir con la obligación; el asegurador, que emite el respaldo; y el beneficiario, quien exige la garantía. En caso de que el afianzado no cumpla con los términos pactados, la aseguradora indemniza al beneficiario hasta el monto estipulado en la póliza y luego busca recuperar dicha suma del afianzado. Es importante resaltar que este instrumento no representa un crédito ni un subsidio, sino que constituye un respaldo formal y contractual que protege los intereses del beneficiario a la vez que permite a las pymes operar con mayor flexibilidad.
En el contexto específico de Chile, las pólizas de garantía son emitidas por empresas que están bajo la supervisión de la Comisión para el Mercado Financiero, lo cual garantiza su validez en procesos de licitación regulados por la Ley N.º 19.886. Estas pólizas son esenciales para participar en el Mercado Público y en contratos privados que exigen altos estándares de cumplimiento. Hay diversos tipos de pólizas que se pueden contratar según la fase de un proyecto, cada una diseñada para asegurar aspectos específicos como la seriedad de la oferta, la fiel ejecución del contrato y el correcto uso de anticipos, así como garantías post-entrega, que resguardan contra defectos durante un período de conservación estipulado.
Desde un punto de vista estratégico, optar por pólizas de garantía en lugar de boletas bancarias puede generar importantes ventajas para las pymes. Mientras que las boletas requieren un respaldo financiero inmediato que puede comprometer liquidez, la póliza permite preservar la capacidad de crédito de la empresa. El costo asociado a una póliza se determina por una prima calculada sobre el monto asegurado, lo que facilita el acceso a financiamiento adicional para capital de trabajo y expansión. Sin embargo, es crucial que las empresas evalúen cuidadosamente las cláusulas de los contratos y se aseguren de trabajar con aseguradoras reguladas y con buena calificación de riesgo para evitar problemas futuros.
Finalmente, establecer una línea de garantía preaprobada puede ser un movimiento inteligente para las pymes, ya que reduce el tiempo y esfuerzo necesarios para emitir múltiples pólizas en diferentes momentos. Esto evita lesiones financieras por posibles errores en la declaración de información o por no prever prórrogas contractuales, que podrían desembocar en incumplimientos automáticos. En sectores donde la competencia es feroz, contar con un seguro de caución adecuado no solo representa el cumplimiento de una formalidad administrativa, sino que puede ser el factor decisivo que fortalezca la credibilidad de la empresa, amplíe su capacidad de captación de contratos y mantenga su liquidez intacta. Así, las pymes tienen la oportunidad de escalar sus operaciones y acceder a proyectos de mayor envergadura en el competitivo panorama del 2026.












