A medida que nos adentramos en la década de 2020, el informe Global Trends de Ipsos revela un panorama complejo y multifacético que refleja la actualidad del mundo. Con más de 33,000 encuestas realizadas en 43 países, el estudio destaca un periodo de inestabilidad que se ha intensificado desde el inicio de la pandemia, un fenómeno que ha llevado a lo que se describe como «La Década Inquieta». Este auge de la incertidumbre ha cambiado la forma en que las personas interactúan con las instituciones y las marcas, creando un nuevo equilibrio donde la confianza es más crucial que nunca. En este contexto, las organizaciones que logren adaptarse a los nuevos fragmentos del consenso global y aporten autenticidad estarán mejor posicionadas para navegar por el futuro incierto que se avecina.
Uno de los hallazgos más llamativos del informe es la creciente fragmentación del consenso global. Si bien una mayoría del 64% aún ve la globalización de manera positiva, se observa una preferencia notable por lo local, evidenciada en que un 70% de los encuestados optaría por productos nacionales. Este dilema se agrava con el aumento de la desigualdad, donde un alarmante 78% considera que las diferencias de ingresos son perjudiciales para la sociedad. La preocupación por situaciones de inmigración también se intensifica, con un 65% de la población sintiendo que su país está experimentando un exceso de inmigrantes, lo que pone de relieve las tensiones entre la identificación con lo local y las implicaciones globales de estos movimientos demográficos.
En cuanto a la tecnología y la inteligencia artificial, el informe de Ipsos refleja una ambivalencia significativa entre admiración y preocupación. Un 71% de los encuestados cree que la tecnología será crucial para enfrentar desafíos futuros, mientras que un 56% siente que este avance está amenazando facetas esenciales de la vida. A pesar de la mitad de la población que considera que la preocupación por la privacidad es excesiva, un 74% todavía muestra inquietudes sobre la gestión de sus datos personales. Las percepciones sobre la inteligencia artificial varían enormemente a nivel global; en Estados Unidos, sólo el 39% tiene una visión optimista, a diferencia de regiones en Asia donde prevalece un enfoque más positivo, lo que podría indicar diferencias culturales en la aceptación de la tecnología.
La nostalgia también se ha vuelto un fenómeno palpable en esta nueva ola de edición. Un notable 61% de los encuestados desea volver a un modelo de vida que recuerdan como mejor, lo que ha crecido notablemente desde los tiempos de pandemia. Este regreso a sistemas antiguos es complicado por las rápidas transformaciones sociales que se suceden, creando una tensión palpable entre lo progresista y lo tradicional. Con debates en temas como la inmigración, la diversidad y la natalidad, las sociedades parecen avanzar de manera disímil, cada una siguiendo su propio rumbo y dificultando la construcción de consensos amplios sobre cómo debería ser el futuro.
Finalmente, el informe subraya el debilitamiento del vínculo entre la ciudadanía y las instituciones, un fenómeno alarmante que revela que el 56% de la población opina que «el sistema está roto». A pesar de este desencanto, se observa un creciente deseo de conexión emocional con las marcas, donde el 67% prefieren adquirir productos que resuenen con sus valores personales. Además, un alto porcentaje de los consumidores confía más en productos nuevos si provienen de marcas que ya conocen, lo que pone de relieve la importancia de la confianza y la autenticidad en un mundo cada vez más marcado por la automatización y la IA. Las organizaciones que logren humanizar sus interacciones y alinearse con las expectativas de sus consumidores podrán destacarse en este nuevo entorno desafiante.












