Las acciones de Thyssenkrupp sufrieron una notable caída de casi un 10% tras el anuncio de un desplome del 90% en su beneficio operativo para el segundo trimestre del año. Este brusco descenso, que situó el EBIT ajustado en tan solo 19 millones de euros, está muy por debajo de las expectativas del mercado, que habían proyectado un promedio de 146 millones de euros. Este duro golpe se produjo en un contexto de creciente incertidumbre económica que afecta especialmente a los sectores de automoción y acero, fundamentales para el conglomerado alemán.
El grupo, que diversifica sus actividades a través de submarinos, piezas de automóviles y comercio de materiales, ha reconocido estar bajo presión debido a las fricciones comerciales globales. Thyssenkrupp advirtió que los aranceles impuestos por las autoridades comerciales, tanto en la Unión Europea como en China, están limitando el comercio internacional y perjudicando las cadenas de suministro, lo que genera un clima desfavorable para la producción de automóviles mundial en el año 2025.
Particularmente significativa ha sido la situación de la división siderúrgica del conglomerado, que, a pesar de estar parcialmente en manos del multimillonario checo Daniel Kretinsky, reportó pérdidas de 23 millones de euros en comparación con las ganancias de 68 millones del año anterior. Las complicaciones derivadas de los necesarios trabajos de mantenimiento han contribuido a este resultado negativo, lo que refuerza la percepción de vulnerabilidad del sector ante cambios en la demanda.
A pesar de los resultados preocupantes, Thyssenkrupp se muestra optimista respecto a sus proyecciones para el futuro. El conglomerado prevé un beneficio operativo ajustado (EBIT) que oscilará entre 600 millones y 1.000 millones de euros, y un flujo de caja libre antes de fusiones y adquisiciones que podría variar entre 0 y 300 millones de euros. Esta estrategia sugiere que, aunque enfrentan retos significativos, la empresa todavía contempla oportunidades de recuperación y crecimiento a mediano plazo.
En otro ámbito, se destaca el rendimiento de la división de submarinos del grupo, que ha experimentado un incremento del 24% en su EBIT ajustado, alcanzando los 31 millones de euros. Este aumento puede interpretarse como un indicativo de la resiliencia de ciertos sectores de la compañía, incluso en un entorno económico adverso. La empresa se prepara para una eventual escisión de esta división a finales de año, lo que podría permitirle centrarse más efectivamente en sus áreas más rentables.












