Un informe de la Subsecretaría de Turismo ha destacado a Viña del Mar como uno de los destinos más codiciados de Chile para el receso escolar, periodo que se extenderá desde el 22 de junio al 3 de julio. Este fenómeno turístico se traduce en un considerable aumento de la visita de familias durante las vacaciones de invierno, lo que siempre destaca la relevancia de la ciudad en el contexto nacional. Los datos indican que Viña del Mar está a la cabeza de las proyecciones, con niveles de ocupación que superan el 50% en sus alojamientos turísticos, una cifra que refleja el interés constante del público por disfrutar de sus playas y atractivos locales.
La demanda de alojamientos alcanza su pico en los fines de semana, cuando las reservas se concentran en diversas comunas costeras, incluyendo Viña del Mar, Reñaca y Concón. Otras localidades también ven un incremento de visitantes, tales como Algarrobo, El Quisco y el borde costero norte representado por Maitencillo y Zapallar. Este aumento de la ocupación se traduce en una recuperación y un alivio para la industria turística local, que busca retomar la normalidad tras los efectos de la pandemia. Según la Cámara Regional del Comercio de Valparaíso, la ocupación fluctúa entre el 45% y el 65%, un claro indicativo de un verano más dinámico.
Los aspectos económicos asociados con el turismo en la región son también dignos de mención. Los precios de alojamiento varían considerablemente dependiendo de la ubicación, la capacidad del lugar y su cercanía a los servicios. Pía Osses, broker owner de REMAX Bosques en Concón, puso de manifiesto que en sectores de primera línea de Viña del Mar, los arriendos para grupos familiares pueden oscilar entre $90.000 y $150.000 por noche, ofreciendo así opciones tanto para quienes buscan lujo como para vacacionistas con presupuestos más limitados. La diversidad de precios permite que más familias puedan acceder a pasar sus vacaciones en este atractivo litoral.
Complementando la oferta de sol y playa, la región de Valparaíso también cuenta con una amplia gama de actividades culturales y recreativas para el invierno. Entre ellas, se encuentran visitas a espacios patrimoniales como el Museo de Bellas Artes Palacio Baburizza y el Museo Fonck, además de las casas museo de Pablo Neruda. Este enfoque diversificado permite que tanto adultos como niños se beneficien de una experiencia integral durante sus vacaciones, lo que fortalece la propuesta turística de la región. Además, el Valle de Casablanca resalta como un atractivo adicional, donde viñas locales invitan a los visitantes a degustaciones y recorridos, enriqueciendo así el menú de actividades.
Finalmente, teatros y centros culturales de la región han programado una serie de actividades y eventos especiales para las vacaciones de invierno, dirigidos principalmente a un público familiar e infantil. Esta oferta cultural es evidente en la programación de espectáculos y talleres que buscan fomentar el disfrute del arte y la historia durante este período de receso escolar. La combinación de sol, playa, cultura y gastronomía posiciona a Viña del Mar como un destino integral que satisface las necesidades de diferentes tipos de vacacionistas, asegurando que este invierno sea uno de los más exitosos en términos de turismo.










