La policía antiterrorista está a cargo de la investigación del incendio ocurrido en una subestación eléctrica en Hayes, al oeste de Londres, lo que ha llevado a un cierre sin precedentes del aeropuerto de Heathrow. Este incidente, ocurrido poco después de las 11 de la noche del jueves, ha provocado la cancelación de más de 1,300 vuelos, afectando a cientos de miles de pasajeros y obligando a las aerolíneas a reorganizar sus operaciones ante lo que los ministros han descrito como un «incidente inusual y sin precedentes». Mientras los ingenieros trabajan para restablecer el suministro eléctrico, muchas terminales permanecen sin electricidad, lo que ha desatado un caos significativo en el aeropuerto más transitado de Europa.
A pesar de la preocupación por la calidad del aire debido al olor acre generado por el incendio, las autoridades han asegurado que no hay peligro para la salud pública. La naturaleza del fuego, que consumió más de 20,000 litros de aceite en un transformador, es ahora objeto de investigación. Según fuentes cercanas a la investigación, no hay indicios de que se trate de un acto delictivo, aunque desde Downing Street han solicitado cautela al respecto, sugiriendo que es prematuro llegar a conclusiones sobre la causa mientras las llamas aún ardían.
El impacto del incendio ha llevado a que la policía Metropolitana colabore con el cuerpo de bomberos de Londres y a que el comando antiterrorista asuma el liderazgo en la investigación del incidente. Esta decisión se toma ante la necesidad de asignar recursos especializados que permitan esclarecer rápidamente la causa del fuego y mitigar las interrupciones en la infraestructura crítica nacional. Las operaciones en el aeropuerto de Heathrow son de vital importancia para las conexiones nacionales e internacionales, y se considera un posible objetivo para sabotajes, lo que añade un nivel de complejidad a la investigación.
Heathrow, que ya enfrenta dificultades por problemas como la caída del control de tráfico aéreo en el pasado, vuelve a ser escenario de una crisis. Hasta el momento, se han cancelado más de 1,350 vuelos programados, afectando a un estimado de 291,000 pasajeros. Las aerolíneas más grandes, como British Airways, han expresado su preocupación por las consecuencias de este cierre, mientras que otras compañías están implementando medidas para ayudar a los pasajeros varados. El aeropuerto ha instado a los viajeros a no dirigirse a Heathrow hasta que la situación se normalice y se pueda garantizar la seguridad.
La importancia de la infraestructura de Heathrow se pone de manifiesto, ya que es un punto crucial en la conectividad mundial, sirviendo a aproximadamente 230 destinos y siendo el mayor empleador en un solo lugar del Reino Unido. El ministro de energía del país ha calificado el incidente como «inusual y sin precedentes» y ha prometido que el gobierno hará todo lo posible para restablecer el suministro eléctrico. A medida que las investigaciones avanzan, tanto el público como los viajeros esperan respuestas rápidas sobre lo ocurrido y sobre la reanudación de las operaciones en el aeropuerto.












