Se ha informado que las piezas de aviones británicos estarán exentas de aranceles de importación en Estados Unidos, un desarrollo que se produce como parte del acuerdo comercial en constante evolución con la administración del expresidente Donald Trump. El secretario de comercio de EE. UU., Howard Lutnick, destacó que incluso componentes vitales como los motores de Rolls-Royce podrán ingresar al mercado estadounidense sin la carga de impuestos adicionales. Sin embargo, la exención de aranceles no se mencionó en el documento oficial de cinco páginas divulgado tras el anuncio, lo cual genera incertidumbre con respecto a la forma final del ‘acuerdo de prosperidad económica’ que se está gestionando entre ambos países.
Jonathan Reynolds, secretario de negocios del Reino Unido, brindó una declaración alentadora al Sunday Times, asegurando que la industria aeroespacial británica, valorada en 40 mil millones de libras y que respalda 450,000 empleos, tendrá ‘una garantía específica de cero aranceles’. Este potencial acuerdo no solo es crucial para el Reino Unido, sino que también resulta beneficioso para sectores estadounidenses, dado que Boeing depende de motores británicos para sus aviones comerciales. Las instalaciones de reparación y mantenimiento en EE. UU. también requieren un suministro constante de piezas provenientes del Reino Unido, lo que subraya la interdependencia de ambas economías.
Durante una reciente conferencia de prensa, Lutnick anunció que una empresa británica no revelada se comprometió a adquirir aviones Boeing por un valor de 10 mil millones de dólares. En una confirmación posterior, el propietario de British Airways, International Airlines Group (IAG), anunció la compra, resaltando la confianza en el mercado estadounidense. Este acuerdo sobre comercio aeroespacial surge tras el alivio fiscal brindado a las industrias automotriz y del acero, donde se prevén reducciones significativas en los aranceles, lo que mitigará los temores de pérdidas masivas de empleo en esas industrias.
Peter Mandelson, embajador británico en EE. UU., ha afirmado que el acuerdo sobre exportaciones de automóviles ha tenido un efecto inmediato, previniendo pérdidas de empleo en la planta de Jaguar Land Rover en los West Midlands. Tanto Reynolds como el primer ministro Keir Starmer manifestaron su esperanza de incrementar la cuota de automóviles fabricados en Gran Bretaña, superando el umbral de 100,000 acordado inicialmente. Este movimiento no solo refuerza la industria automotriz local, sino que también podría establecer un estándar que limite las exportaciones de modelos de automóviles hacia EE. UU.
El esperado acuerdo en el ámbito aeroespacial se produce en un momento delicado, ya que EE. UU. había iniciado una investigación sobre la posible amenaza que representan las importaciones de aeronaves y componentes para la seguridad nacional. Este examen busca entender los riesgos relacionados con la concentración de importaciones y la influencia de subsidios extranjeros. A pesar de las tensiones, la industria aeroespacial estadounidense ha hecho un llamado a la Casa Blanca para mantener un tratado que permita un comercio mayormente libre de aranceles para aviones y componentes, resaltando la necesidad de equilibrio en la regulación del comercio internacional.












