El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, ha compartido su visión sobre las tasas de interés en el Reino Unido, destacando que el camino a seguir es «a la baja» ante un panorama de incertidumbre económica. Durante una comparecencia ante el comité selecto del Tesoro, Bailey advirtió que la política comercial caótica impulsada por la administración de Donald Trump ha complicado la situación, haciendo más impredecible la evolución de las tasas. El gobernador subrayó que, aunque las tasas se han recortado hasta el 4,25% tras cuatro reducciones desde el verano pasado, la velocidad y profundidad de futuros ajustes dependen de factores externos que afectan a la economía local.
El impacto del proteccionismo comercial se ha hecho sentir en las decisiones de inversión de las empresas británicas. Bailey reveló que muchas organizaciones han optado por pausar sus planes de inversión debido a la incertidumbre generada por los aranceles fluctuantes impuestos por EE. UU. Afirmó que «el impacto de fragmentar el sistema comercial mundial es negativo para el crecimiento y la actividad global», manifestando así las preocupaciones de los empresarios que teme que estas barreras afecten su capacidad de expansión y operación a largo plazo.
A pesar de los retos, Bailey expresó su apoyo al reciente acuerdo comercial entre el Reino Unido y Estados Unidos, aunque matizó que los aranceles siguen siendo más altos en comparación con los niveles previos a la presidencia de Trump. Esto es relevante para el Reino Unido, una economía conocida por su apertura al comercio internacional y que, por lo tanto, se ve más expuesta a las dinámicas comerciales globales. El gobernador señaló que «hemos construido un patrón de acuerdos comerciales que ha llevado a una reducción de los aranceles», pero teme que esta red de acuerdos se haya debilitado, lo que podría tener repercusiones serias para la economía global.
Al mirar hacia el futuro, Bailey anticipa una posible disminución en el crecimiento salarial en el Reino Unido. Según sus cálculos, los acuerdos salariales podrían situarse entre el 3.7% y el 3.8% hacia finales de año, lo que podría dar al comité de política monetaria mayor margen para realizar recortes en las tasas de interés. Este juicio sobre la evolución de los salarios será fundamental para la estrategia futura del Banco de Inglaterra, según explicó Bailey, quien quiere asegurar que las decisiones tomadas sean las más beneficiosas para la economía del país.
Bailey no fue el único en abordar la reunión, ya que también participaron dos miembros externos del comité de política monetaria, Swati Dhingra y Catherine Mann, quienes compartieron sus posturas sobre las tasas de interés. Dhingra destacó su preocupación por la política restrictiva actual, sugiriendo que podría ser necesario considerar recortes adicionales. Por su parte, Mann, quien prefiere movimientos más audaces, abogó por un enfoque más decidido para establecer una postura clara sobre la política monetaria del Reino Unido, evidenciando la creciente necesidad de abordar las dinámicas económicas en un entorno tan cambiante y volátil.












