A pocas semanas de que la jornada laboral se reduzca legalmente de 44 a 42 horas semanales, el panorama es incierto para muchas empresas en el sector privado. Un estudio elaborado por Workera, que cuenta con 22 años de experiencia en el registro de asistencia y una amplia base de 10.500 clientes, ha revelado que más del 67% de los turnos de jornada completa en Chile se ubica todavía entre las 42 y 45 horas. Este dato resalta la necesidad urgente de que la mayoría de las empresas realicen ajustes operativos antes de la fecha límite del 26 de abril, de lo contrario, se enfrentarán a sanciones significativas por incumplimiento.
En términos de cumplimiento anticipado, sólo un 13% de las empresas se han adaptado a la nueva normativa, manteniendo sus jornadas laborales en el rango de 40 a 42 horas. Esto significa que un alarmante 6,5% de los trabajadores aún se encuentra en jornadas inferiores a 40 horas, lo que sugiere que muchos están atrapados en esquemas laborales que pueden no solo afectar su salud y bienestar, sino que también pueden resultar en multas severas, puesto que un 13% de los turnos registrados superan las 45 horas, exponiendo a las empresas a penalizaciones de hasta 60 UTM por trabajador.
El análisis de Workera también pone de manifiesto una tendencia cambiando en la forma en que las empresas están organizando su tiempo laboral. A medida que las compañías se han adaptado desde mediados del año pasado, se han implementado diversas estrategias, donde un 36,3% ha optado por modificacion estructural de los horarios a lo largo de la semana. En lugar de seguir el tradicional esquema de «viernes de salida temprana», solo un 14,5% ha concentrado la reducción de horas en ese día, mientras que un 40,7% ha optado por combinaciones mixtas que incluyen modificaciones a lo largo de toda la semana.
Sin embargo, la reciente dictamen N°142/09 de la Dirección del Trabajo ha complicado las opciones de flexibilidad para el 40,7% de las empresas que optaron por soluciones creativas. La DT establece que, sin un acuerdo por escrito, los empleadores no pueden decidir cómo repartir la reducción en las jornadas. La imposición de una «regla única» que obliga a disminuir las horas de trabajo de manera proporcional según la estructura de la jornada, ha generado confusión y preocupación entre las empresas, que ahora deben reestructurar sus operaciones nuevamente para cumplir con estos nuevos lineamientos.
Francisco Díaz, Country Manager de Workera, enfatiza que los datos obtenidos demuestran que la transición hacia jornadas laborales más cortas requiere esfuerzos más allá de un simple ajuste administrativo. Destaca que, a pesar de los desafíos, los registros de asistencia indican una elevada disciplina entre los trabajadores, con un 46,9% llegando antes de su hora de entrada. Sin embargo, el desafío radica en el cierre de las jornadas, donde un 30,8% se queda más allá de su hora regular. A pesar de estas extensiones, el comportamiento mayormente responsable en el cumplimiento sugiere que los ajustes que se están realizando son menores a 30 minutos, lo que no representa un incumplimiento estructural claro.












