La incorporación de información positiva en los historiales crediticios de Chile, programada para iniciar en 2026, representa un cambio significativo en el sistema financiero del país. Este nuevo enfoque permite analizar un panorama más completo del comportamiento crediticio de las personas, centrando la atención no solo en las morosidades, sino también en sus hábitos de pago responsables. Al integrar datos que evidencian el cumplimiento de obligaciones financieras, como los pagos puntuales de créditos y tarjetas, se busca ofrecer una evaluación más integral de cada perfil crediticio, facilitando así un acceso más equitativo a productos financieros.
Esta evolución legal se enmarca dentro de la modificación a la Ley 19.628 sobre Protección de Datos Personales, y está acompañada por la iniciativa conocida como Ley de Deuda Consolidada. Ambas reformas tienen el propósito de mejorar la calidad de la información utilizada en los sistemas de evaluación crediticia. Ignacio Sica, Country Manager de Experian Chile, argumenta que incorporar «data positiva» permite crear una visión más completa del comportamiento financiero de los consumidores, lo que contribuirá a decisiones crediticias más acertadas y alineadas con la realidad de cada perfil.
Históricamente, muchos modelos de evaluación crediticia se han basado mayormente en información negativa, lo que ha generado que los historiales reflejen más problemas que buenos hábitos. Con la incorporación de data positiva, se espera que las entidades financieras puedan considerar también aquellos aspectos constructivos del comportamiento crediticio, brindando un reconocimiento a quienes mantienen un manejo responsable de sus finanzas. Esto no solo beneficiará a aquellos con un historial limpio, sino que también ampliará las oportunidades de acceso al crédito para personas que, aunque tienen escasa información en los sistemas, demuestran ser responsables en su gestión financiera.
Uno de los resultados más alentadores de esta reforma es que se dilatan las posibilidades de que personas en etapas iniciales de su vida financiera, trabajadores independientes y consumidores con buenas prácticas de pago, puedan acceder a productos crediticios formales. En esencia, la incorporación de información positiva ayudará a las instituciones a entender mejor perfiles que anteriormente no estaban bien representados. Esto a su vez permitirá ajustar las condiciones de crédito, ofreciendo montos y tasas más adecuadas y accesibles para cada consumidor.
Experiencias en otros países que ya han implementado la data positiva muestran resultados prometedores. En Brasil, por ejemplo, el 41% de los nuevos registros obtuvo calificaciones de menor riesgo crediticio, lo que facilitó su acceso a mejores condiciones de financiamiento. En Colombia, el 93% de la información en los historiales corresponde a datos positivos, reflejando la importancia del cumplimiento en la reputación crediticia. Con estos antecedentes a la vista, la implementación gradual de la data positiva en Chile promete fortalecer el ecosistema financiero y promover la inclusión, asegurando un acceso más justo a oportunidades crediticias para millones de chilenos.












