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Incertidumbre Económica: Impacto en McDonald’s y GM

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McDonald’s y General Motors han expresado recientemente su preocupación ante el impacto negativo que está teniendo la incertidumbre sobre la política arancelaria del presidente Donald Trump en sus operaciones comerciales. La icónica cadena de comida rápida reportó una sorprendente caída del 3.6% en las ventas en su mercado local de EE. UU. durante el primer trimestre del año, lo que marca la mayor disminución trimestral desde los terribles días de confinamiento por la pandemia de COVID-19 en 2020. Esta reducción se ha atribuido en gran medida a un menor flujo de clientes, ya que los consumidores han restringido sus gastos frente a un entorno económico incierto. A la par, índices de confianza del consumidor en Estados Unidos se han desplomado, lo que ha creado un escenario adverso para el gasto en restaurantes y otros sectores similares.

Chris Kempczinski, CEO de McDonald’s, aludiendo a estas ausencias de clientes, indicó que la compañía se enfrenta a «las condiciones de mercado más difíciles» y destacó una disminución del 1% en las ventas globales durante los primeros tres meses. Para contrarrestar esta tendencia, la empresa, con sede en Chicago, ha diseñado un nuevo menú de «valor» con la esperanza de atraer nuevamente el interés de los consumidores a sus emblemáticos productos como los Big Macs y Chicken McNuggets. A pesar de sus esfuerzos, la situación actual parece complicada, lo que plantea interrogantes sobre la futura recuperación de la cadena en medio de la incertidumbre económica.

En el caso de General Motors, la compañía ha tenido que ajustar sus expectativas de ganancias para el próximo año en respuesta a la inestabilidad arancelaria. GM ha advertido que los recientes aranceles impuestos por Trump, que podrían costarle hasta $5,000 millones para 2025, impactan severamente su rentabilidad. La automotriz también se enfrenta a costos adicionales a pesar de los anuncios de Trump de reducir ciertos gravámenes sobre autos y partes importadas, lo cual se pensó que aliviaría a los fabricantes locales. A pesar de esta presión, Mary Barra, CEO de GM, indicó en una carta a los accionistas que los pronósticos de ganancias han sido revisados a la baja, ahora estimando ganancias antes de impuestos en un rango de $10,000 a $12,000 millones.

Mientras GM y los otros grandes fabricantes de automóviles como Stellantis y Ford continúan operando en un ambiente incierto, la situación se complica más por su dependencia de fábricas ubicadas en México y Canadá para abastecer el mercado estadounidense. Esta vulnerabilidad ha llevado a advertencias de analistas sobre el riesgo que enfrentan estos gigantes automotrices ante las políticas arancelarias de Trump. Bajo los acuerdos de libre comercio existentes, las partes y los vehículos pueden cruzar libremente la frontera muchas veces, creando un entramado complejo que se ve amenazado por los cambios abruptos en la política de aranceles, lo que podría desestabilizar aún más las cadenas globales de suministro.

El efecto de la incertidumbre en la política arancelaria también se ha reflejado en el comportamiento de los consumidores estadounidenses, quienes están moderando sus gastos en restaurantes, según han reportado otras cadenas de comida como Starbucks, Domino’s Pizza y Chipotle Mexican Grill. Entre enero y marzo, la economía de EE. UU. se contrajo un 0.3% y el sentimiento del consumidor cayó a niveles preocupantes, un 32% menos que el trimestre anterior, lo que se compara con la crisis de los años 90. Este desplome en el consumo y la inversión, en medio del temor a una guerra comercial, plantea serios desafíos no solo para McDonald’s y GM, sino para múltiples sectores de la economía estadounidense.