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Indicador Mensual de Confianza Empresarial: Cambios y Nuevas Expectativas en 2022

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Desde marzo de 2022, el Indicador Mensual de Confianza Empresarial (IMCE), elaborado por ICARE y la Universidad Adolfo Ibáñez, ha mostrado una tendencia mayoritariamente por debajo del umbral neutral, que se sitúa en 50 puntos. Sin embargo, en febrero de este año, el IMCE alcanzó 52,34 puntos, superando así el umbral neutral por 2,34 puntos. Este incremento de 0,22 unidades respecto a enero es un indicio significativo de un cambio en la percepción empresarial, confirmando el giro hacia una mejor expectativa del clima económico. Este repunte es especialmente notable después de un período prolongado caracterizado por la desconfianza y la incertidumbre.

El principal pilar que respalda el aumento en el IMCE es, sin duda, el componente de expectativas, que ha experimentado una notable mejora. En cifras, la evaluación sobre la economía chilena alcanzó 82,9 puntos, mientras que las perspectivas sobre la situación general del negocio se ubicaron en 70,3 puntos. Este notable optimismo en las expectativas contrastaría con las variables de actividad, que han mostrado un desempeño más moderado, siendo la demanda actual una de las que ha retrocedido, situándose en 41,4 puntos.

Renzo Corona, director de ICARE, ha señalado que estos resultados representan un «punto de inflexión relevante para la agenda económica». Según Corona, el clima de expectativas más favorable podría facilitar la reanudación de decisiones de inversión que habían sido pospuestas. Sin embargo, advierte que la sostenibilidad de este optimismo dependerá de que estas expectativas se concreten en una mayor actividad económica efectiva, fomentando así un ciclo de crecimiento más robusto en el futuro.

En el análisis sectorial, la situación es dispar. Mientras que el comercio y la minería se mantienen en territorio optimista, con puntuaciones de 57,7 y 64,7 puntos respectivamente, la industria manufacturera y la construcción permanecen por debajo del umbral neutral, con 49,3 y 38,5 puntos. En el sector de la construcción, la débil demanda actual y la caída en las expectativas financieras sugieren que este sector, clave para la economía chilena, aún enfrenta desafíos significativos para su recuperación.

Por otro lado, la inflación esperada a 12 meses ha disminuido a 3,3%, contribuyendo a un panorama macroeconómico más estable en comparación con el año anterior. Esta mejora en las expectativas inflacionarias, junto con una percepción más favorable sobre la economía global de Chile, ha sido fundamental para el reciente repunte en el IMCE. A pesar de este avance hacia un terreno optimista, los expertos coinciden en que el verdadero reto ahora es convertir estas mejores expectativas en resultados tangibles, como mayores niveles de inversión y empleo, especialmente en los sectores que aún se encuentran rezagados.