La economía chilena mostró un giro alentador en abril, tras los desafíos enfrentados en marzo, como se detalla en el Barómetro de la Economía Chilena del Instituto UNAB de Políticas Públicas. Este informe reveló un repunte significativo en el dinamismo económico, donde el Índice Económico IPP UNAB registró un alza de 1,6 puntos, alcanzando los 36,6. Esta mejora ubica al índice en el cuadrante “bien y mejorando”, indicando que, aunque persisten elementos de inestabilidad, se nota un avance en la recuperación económica. Durante este mes, se evidenciaron 18 cambios de cuadrante, de los cuales una mayoría fueron favorables, lo que sugiere una tendencia positiva en varios indicadores clave de la economía chilena.
El crecimiento del índice general se detalló en sus subíndices, principalmente en la Situación Macroeconómica y la Situación de los Consumidores, que vieron aumentos notables. El subíndice macroeconómico subió de 8,0 a 11,6 puntos, impulsado por una baja en el valor del dólar y un aumento en la inversión extranjera directa. Asimismo, se registraron mejoras en el IMACEC, que aunque continuó en terreno negativo, mostró una leve estabilización. Por otro lado, la Situación de los Consumidores alcanzó su nivel más alto en un año, acercándose a un entorno más propicio gracias a la mejora en variables como la inflación y el empleo, aunque el informe también emitió advertencias sobre los posibles efectos del conflicto en Medio Oriente en los precios.
El mercado laboral comenzó a mostrar señales de mejoría, marcando un incremento en la creación de empleo y en las remuneraciones reales, lo que ayuda a fortalecer el poder adquisitivo de las familias chilenas. El Índice de Avisos Laborales también alcanzó niveles récord, indicando una mayor demanda de trabajo. Sin embargo, a pesar de la reducción de la informalidad y un leve avance en los salarios, la tasa de desempleo se mantuvo estable, lo que refleja un panorama mixto en el ámbito laboral. Además, el informe destacó la preocupación por el debilitamiento de la situación financiera de los hogares debido a la reducción en los saldos de cuentas corrientes.
A pesar de los avances observados, el subíndice de Expectativas experimentó un retroceso, señalando una confluencia de incertidumbres en el entorno económico. El aumento en el Índice de Incertidumbre Económica y la disminución en la confianza empresarial y de los consumidores subrayan la fragilidad del contexto económico actual. Según el análisis, incluso con un IPC que alcanzó niveles favorables, la coyuntura global sigue jugando un papel importante en la percepción de los actores económicos, como se evidenció en el desempeño del IPSA. Esta dualidad de resultados manifiesta el delicado equilibrio que enfrenta la economía chilena.
En conclusión, el informe del Instituto UNAB de Políticas Públicas indica que, aunque la economía chilena ha comenzado a recuperar parte del dinamismo perdido en marzo, este avance aún se considera frágil. Las presiones inflacionarias y la incertidumbre internacional, especialmente por el conflicto en Medio Oriente, representan desafíos que impedirán una recuperación sólida a corto plazo. El subdirector del instituto, Gonzalo Valdés, enfatizó que el futuro económico dependerá no solo de las medidas de política económica del gobierno, sino también de la capacidad del sistema político para articular estrategias que promuevan el crecimiento, reconocidas como esenciales para el bienestar social del país.












