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Sistema de pagos: ¿Cómo Santiago se posiciona en estándares globales?

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El sistema de pago en el Metro de Santiago se ha transformado gracias a la implementación del Pago Ágil, que ejecuta verificaciones de fondos, análisis de comportamiento y evaluaciones de amenazas digitales en fracciones de segundo. Este avance tecnológico es crucial, ya que permite que cada movimiento se procese en menos de 300 milisegundos, lo que asegura una experiencia sin interrupciones para los usuarios. Durante las horas pico, donde se pueden registrar más de 40 mil validaciones por estación, la capacidad del sistema para manejar este flujo rápido y confiable será fundamental para evitar congestiones en el transporte público.

Lucas Souza, gerente de innovación en Kuvasz Solutions, resalta que esta modernización no solo es un hito en la infraestructura financiera de Chile, sino que también sitúa a Santiago en un nivel comparable con ciudades desarrolladas en términos operativos. Sin embargo, es importante destacar que la integración de diferentes medios de transporte bajo un solo sistema de pago añade un nivel de complejidad técnica que debe ser gestionado eficazmente. Por ejemplo, los usuarios que combinan un tren y el Metro deberán utilizar el mismo dispositivo, ya sean celulares o SmartWatch, para asegurarse de que se les cobre una sola tarifa por su viaje, manteniendo así la intermodalidad.

A medida que avanza la modernización del transporte, la habilitación de buses de Red Movilidad está proyectada para fines de año, aunque por el momento, el sistema está limitado al Metro y al Tren. Sin embargo, la apertura de este sistema está aumentando la exigencia de monitoreo transaccional en tiempo real hasta en un 25%, al integrar simultáneamente emisores, adquirentes y redes financieras. Souza enfatiza que cada validación requiere equilibrar la rapidez con la evaluación de riesgos y la detección de fraude, ya que cualquier pequeña latencia puede resultar en demoras masivas que afectarían la experiencia del usuario.

La infraestructura detrás de este nuevo sistema de pagos está diseñada con servidores redundantes y una validación distribuida que permite un monitoreo antifraude activo 24/7. Este enfoque no solo garantiza la resiliencia del sistema ante fluctuaciones en la conectividad, especialmente durante las horas de mayor afluencia de pasajeros, sino que también proporciona una trazabilidad efectiva de las transacciones. Esta coordinación técnica establece una red interoperable que convierte al sistema de pagos en un componente crítico dentro de la estructura urbana de la ciudad, elevando así el nivel de confianza en la red financiera nacional.

De cara al futuro, el reto será escalar este modelo sin comprometer la estabilidad y la seguridad del sistema. La masificación del uso de dispositivos móviles y tarjetas bancarias en el transporte público promete no solo mejorar la experiencia diaria de los usuarios, sino también fortalecer la confianza en la infraestructura financiera del país. Este avance no es solo un incremento en la conveniencia; representa un cambio estructural que acerca a Chile a los estándares internacionales en la integración de servicios públicos y tecnología financiera, lo que podría ser un motor para el crecimiento económico y social a largo plazo.