El reciente informe del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) ha revelado que el avance del Plan de Emergencia Habitacional (PEH) en la Región de Antofagasta es alarmantemente bajo, alcanzando solo un 32,3% en febrero de 2025. Esta cifra posiciona a la región como la más rezagada del país en cumplimiento de este programa vital para mitigar la crisis de vivienda. Según los datos proporcionados, se requiere la finalización de 981 viviendas durante los próximos doce meses, pero en los últimos seis meses solo se han logrado completar 184 viviendas al mes, un ritmo que no es suficiente para satisfacer la demanda creciente.
Paulina Henoch, coordinadora del Programa Pobreza, Vivienda y Ciudad de Libertad y Desarrollo, enfatiza la necesidad de acelerar la construcción de viviendas sin deuda, o DS 49, que es uno de los tipos de proyectos más críticos en términos de gestión estatal. Henoch subraya que la clave para mejorar los resultados radica en un análisis exhaustivo de las dificultades actuales que enfrentan quienes están involucrados en la construcción de estas viviendas y la formulación de soluciones efectivas. Con una meta total de 17.400 viviendas en Antofagasta, que hasta la fecha solo ha registrado 5.627 entregadas, la urgencia se vuelve un llamado a la acción para las autoridades competentes.
A pesar de que Antofagasta lidera el listado de las regiones con más atraso en el cumplimiento del PEH, la Región de Tarapacá no se queda atrás, ocupando el segundo lugar con un avance del 46,1%. Esto indica que Tarapacá también enfrenta un reto significativo en el ámbito habitacional, con la necesidad de completar 418 viviendas mensuales durante el próximo año. Sin embargo, los últimos datos son preocupantes, ya que en los últimos seis meses solo se han logrado concluir 71 viviendas al mes, una cifra que revela la dificultad del avance en este programa crucial.
La comparativa entre las regiones muestra un panorama desalentador. Entre enero y febrero de este año, en Tarapacá se finalizaron únicamente 19 viviendas, y en Antofagasta, la cifra fue aún menor, con solo 17 viviendas completadas. Esta tendencia pone de manifiesto la brecha existente entre la demanda de vivienda y la capacidad de respuesta del gobierno en materia de construcción. La problemática se agrava si se considera que las condiciones habitacionales son uno de los factores fundamentales para el desarrollo social y económico de una región.
Ante este panorama, es esencial que tanto el gobierno regional como el nacional, tomen medidas decisivas para activar los mecanismos necesarios que permitan acelerar el proceso constructivo de viviendas. La situación actual no solo afecta a los futuros propietarios de estas viviendas, sino que también repercute en el tejido social y económico de la región. Se requiere un compromiso firme y estratégico para identificar los cuellos de botella en la gestión actual del PEH y proponer soluciones viables que permitan avanzar y cumplir con las metas establecidas, garantizando así el derecho a la vivienda digna para todos.












