La ciudad de Santiago de Chile ha tenido un destacado desempeño en el reciente índice IESE Cities in Motion (ICIM), posicionándose como la más avanzada en Sudamérica en términos de desarrollo urbano integral. Este ranking, que evalúa a 183 ciudades de 92 países en función de variables económicas, sociales, medioambientales, tecnológicas, de movilidad y transporte, refleja el esfuerzo de la capital chilena por convertirse en un modelo a seguir en la región. De este modo, Santiago ocupa el lugar 87 a nivel global, superando a grandes urbes como Buenos Aires y São Paulo, lo que destaca su compromiso con la calidad de vida de sus ciudadanos y su capacidad de adaptación a los retos contemporáneos.
El ICIM 2025 incorpora datos poblacionales actualizados gracias a la colaboración con Euromonitor, lo que ha permitido una visión más precisa del impacto de la inflación y diferentes dinámicas económicas en el Producto Interno Bruto (PIB) y en el poder adquisitivo de los habitantes de las ciudades analizadas. En el caso de Santiago, estas mediciones son especialmente relevantes, puesto que reflejan los esfuerzos del gobierno y el sector privado para fomentar el crecimiento económico. Las políticas de inversión en infraestructura y la promoción de un entorno favorable para los negocios son factores clave que han contribuido a esta mejoría en los indicadores económicos.
La cohesión social es otro aspecto relevante que se aborda en el estudio, donde se observa un aumento en la representación femenina en puestos de liderazgo y un enfoque en la seguridad de las mujeres en entornos urbanos. Estos puntos son cruciales para entender el desarrollo social de Santiago; iniciativas como programas de empoderamiento femenino y medidas de seguridad en las calles están comenzando a dar frutos. La inclusión de las mujeres en sectores decisores no solo mejora la gobernanza de la ciudad, sino que también contribuye a la creación de un ambiente urbano más seguro y equitativo.
En el ámbito medioambiental, Santiago ha hecho esfuerzos significativos en el fomento de áreas verdes y el uso de energías renovables. El ICIM destaca la importancia de estas iniciativas para mejorar la calidad del aire y reducir la huella de carbono de la ciudad. Proyectos como la expansión de parques urbanos y la promoción de vehículos eléctricos son esenciales para enfrentar el cambio climático y mejorar las condiciones de vida de los santiaguinos. La implementación de políticas que priorizan el desarrollo sostenible es vital para que la capital chilena continúe avanzando en este aspecto.
Finalmente, la tecnología y la movilidad son sectores que han recibido atención especial en el estudio. El ICIM resalta la importancia de una infraestructura digital robusta y el acceso al transporte público como elementos fundamentales para conectar a los ciudadanos con servicios esenciales. La integración de nuevas tecnologías en el transporte, así como los esfuerzos por incrementar la red de transporte público, son fundamentales para mejorar la calidad de vida y la eficiencia urbana. Santiago, al liderar en estos ámbitos en Sudamérica, demuestra que está en el camino correcto hacia un futuro más inteligente y sostenible.












