Según un reciente análisis elaborado por la consultora Colliers, el costo fiscal del subsidio de vivienda en Chile ha experimentado un asombroso crecimiento del 234% en los últimos 14 años. Este aumento significativo ha llevado el costo por unidad desde UF248 en 2010 a UF828 al cierre del año pasado. La consultora atribuye esta escalada en los costos a varios factores, entre los cuales se destacan el alza en los precios de construcción y de terrenos, lo que plantea importantes cuestionamientos sobre la sostenibilidad de estos programas de subsidio en el largo plazo.
Entre 2010 y 2024, el promedio de subsidios anuales otorgados se ha mantenido en alrededor de 211 mil, pero, en el mismo período, el costo total de estos subsidios ha crecido de UF64 millones a UF101 millones, un aumento del 60%. Esta situación indica que si bien el número de subsidios no ha decrecido drásticamente, la presión fiscal que generan se ha incrementado exponencialmente, lo que lleva a la necesidad de una revisión exhaustiva de las bases conceptuales que sustentan estos programas, como lo indica Reinaldo Gleisner, Vicepresidente de Colliers.
Uno de los programas más emblemáticos en cuanto a subsidios es el denominado DS19, lanzado en 2016, que ha logrado iniciar la construcción de más de 200 mil viviendas. Este proyecto, impulsado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), busca promover la creación de proyectos habitacionales en zonas bien ubicadas y con acceso a servicios esenciales. Además, el DS19 promueve la integración social entre las familias, un aspecto crucial en la política habitacional chilena.
Gleisner también comentó que, aunque el DS19 está diseñado para albergar a familias de cuatro a cinco personas, el Censo más reciente reveló que el tamaño promedio de los hogares en Chile es de solo 2,6 personas, con un 22% de los hogares siendo unipersonales. Esta discrepancia ha llevado a la entrega de viviendas sobredimensionadas a familias más pequeñas, lo que Gleisner califica como una «rigidez absurda» en un sistema que parece estar atrapado en modelos estatistas que no responden a la realidad del mercado de la vivienda.
La situación actual también pone de relieve la necesidad urgente de adaptar las soluciones habitacionales a la realidad de los beneficiarios. Gleisner advierte que es probable que la mitad de la superficie de las viviendas construidas bajo el DS19 no sea utilizada de manera efectiva por más del 50% de los hogares beneficiados. Esta realidad subraya la importancia de repensar el enfoque hacia el desarrollo habitacional en Chile, incluyendo la revisión de los tamaños de las viviendas y la flexibilidad en los programas de subsidios, para asegurarse de que verdaderamente respondan a las necesidades de la población.












