La Cámara de Diputados ha dado un paso significativo en el impulso del desarrollo inmobiliario al aprobar, con 105 votos a favor y solo 5 abstenciones, un proyecto de ley diseñado para acelerar los trámites relacionados con la obtención de permisos de edificación y urbanización. Esta iniciativa, propuesta por el diputado Juan Fuenzalida y respaldada por la Comisión de Vivienda, busca responder a una de las demandas más urgentes del sector inmobiliario, que enfrenta una crisis habitacional sin precedentes en el país. Con esta legislación, se pretende reducir drásticamente la burocracia en la entrega de permisos, lo cual es crucial para abordar el déficit habitacional que actualmente supera las 650 mil viviendas.
El fenómeno conocido como «permisología», que ha sido objeto de críticas por parte de gremios del sector, se refiere a la complicada y prolongada red de trámites que los desarrolladores deben sortear para obtener autorizaciones. Este proceso suele extenderse por más de dos años, generando no solo un estancamiento en la construcción de viviendas, sino también perjudicando el crecimiento económico al limitar la inversión y la creación de empleos en el sector. La nueva ley propone establecer plazos estrictos y automatizar varios procedimientos para solucionar estos cuellos de botella, permitiendo que más proyectos puedan llevarse a cabo con mayor rapidez.
Las Direcciones de Obras Municipales (DOM), responsables de procesar las solicitudes, se han visto abrumadas por un creciente volumen de trámites, a menudo con recursos humanos y técnicos insuficientes. Esta carga ha derivado en tiempos de respuesta longevos y criterios de evaluación poco claros. La legislación recientemente aprobada obliga a que las DOM verifiquen las solicitudes en un plazo de tres días hábiles y, de no haber respuesta negativa fundada en ese plazo, la solicitud será automáticamente aceptada. Este cambio fundamental busca aliviar los retrasos sistemáticos que han afectado tradicionalmente la eficiencia del proceso.
A pesar de los beneficios que promete el nuevo marco legal, algunos diputados han expresado su preocupación por las posibles repercusiones que la aceleración en la tramitación de permisos podría conllevar para la planificación urbana. En particular, se ha señalado que en municipios que operan con recursos limitados, la velocidad en la aprobación de proyectos podría comprometer la calidad de las infraestructuras necesarias. La posibilidad de realizar procesos paralelos, como la gestión de informes de mitigación vial junto con las solicitudes de edificación, ha suscitado dudas sobre la coordinación efectiva y las implicaciones para el bienestar de las comunidades futuras.
El proyecto de ley también establece un procedimiento de reclamación ante la Secretaría Regional Ministerial de Vivienda y Urbanismo, que permitirá a los solicitantes apelar en caso de que se rechacen sus permisos, promoviendo así un mecanismo de fiscalización que podría mejorar la transparencia del proceso. Con su tramitación ahora en el Senado, se anticipa un examen exhaustivo de las implicaciones técnicas y sociales de este proyecto, en busca de lograr un balance que favorezca tanto la agilidad administrativa como la sostenibilidad en el desarrollo urbano del país.












