El arriendo de viviendas en Chile ha experimentado un crecimiento continuo, alcanzando un notable aumento del 8,5% en los últimos 22 años, según un reciente estudio del Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Esta investigación, que compara los resultados del Censo 2002 con el Censo 2024, revela que el porcentaje de viviendas arrendadas ha crecido significativamente, pasando del 17,7% en 2002 al 26,2% en 2024. Este incremento refleja una tendencia preocupante en el acceso a la vivienda, un tema que se ha vuelto central en el debate social y económico del país.
Simultáneamente, el estudio ha mostrado una preocupante disminución en la proporción de propietarios de viviendas. En 2002, el 72,5% de los hogares eran propietarios, cifra que ha caído drásticamente al 61,1% en 2024. Este cambio en el panorama habitacional indica que cada vez más personas se ven obligadas a arrendar, lo que sugiere una crisis de acceso a la vivienda que afecta de manera desproporcionada a sectores de ingresos medios y jóvenes.
Sergio Novoa, gerente general de BMI Servicios Inmobiliarios, ha señalado que varios factores contribuyen a este fenómeno. Uno de los principales motivos es el aumento sostenido en los precios de las viviendas, que ha superado el crecimiento de los ingresos de la población. Esta tendencia ha hecho que la adquisición de una vivienda propia sea cada vez más difícil, especialmente para los jóvenes y las familias que buscan establecerse. Además, Novoa menciona que las condiciones más restrictivas para acceder a créditos hipotecarios han complicado aún más la situación.
Por otro lado, Karin Bodenstein, Líder de Conversión Comercial y corredora de Homie Rent, ha añadido que la baja en la proporción de propietarios se debe a una combinación de factores económicos. La elevada escalada en los precios de las viviendas dificulta la compra, y las nuevas generaciones enfrentan un escenario cada vez más adverso. Junto con esto, el aumento del endeudamiento familiar y la inestabilidad laboral son elementos que han limitado la capacidad de las familias para adquirir viviendas.
Mientras Santiago, Ñuñoa y Las Condes se posicionan como las comunas más destacadas a nivel nacional en cuanto al arriendo, en regiones, Antofagasta y Viña del Mar también sobresalen en este contexto. Estos datos revelan un panorama en transformación en el mercado inmobiliario chileno, donde el arriendo se convierte en una alternativa cada vez más común, reflejando las complejidades de un sistema habitacional que no satisface las necesidades de la población.












