Durante el primer cuatrimestre de 2025, las ciudades chilenas de Rancagua, Machalí, Curicó, Talca y Linares han demostrado una notable recuperación en el sector inmobiliario al vender un total de 251 unidades, superando las 171 que se comercializaron en el último cuatrimestre de 2024. Este repunte es un signo positivo para el mercado habitacional en la región, que había enfrentado retos significativos en los últimos meses. La información proviene del estudio «Mercado Habitacional Regional», elaborado por BMI Servicios Inmobiliarios, que indica un creciente interés y demanda por viviendas en estas localidades.
Adicionalmente, el informe revela que la oferta total de casas en estas ciudades ha incrementado de 3.221 a 3.656 unidades, lo que representa un aumento significativo en las opciones de compra para los interesados. Estos cambios en la oferta y la demanda han llevado a que el tiempo promedio necesario para agotar el stock disponible se reduzca de 14,15 a 12,63 meses. Este descenso en el tiempo de venta sugiere no solo una mejora en la eficacia del mercado, sino también un renovado interés por parte de los compradores en adquirir propiedades en estas áreas.
En el contexto nacional, el mercado inmobiliario ha visto una ligera disminución en el número de proyectos, con una reducción del 2,27% en comparación con el mismo periodo del año anterior, pasando de 309 a 302 proyectos. Sin embargo, la oferta general ha aumentado en un 1,87%, con un total de 20.311 unidades disponibles en 2025 frente a las 19.938 de 2024. Este crecimiento en la oferta, a pesar de la baja en proyectos nuevos, podría estar alineado con la estrategia de los desarrolladores de ofrecer más alternativas a un público que demanda más opciones en el mercado.
Las ventas a nivel nacional entre los últimos tres cuatrimestres también han mostrado una tendencia a la baja, con un total de 4.656 unidades vendidas en el periodo 2025-2024, frente a las 5.127 del 2024-2023 y las 5.375 del 2023-2022. Esto plantea un desafío para el sector, ya que, a pesar del aumento en la oferta, la caída en las ventas indica que aún hay factores económicos y sociales que deben ser abordados para reactivar el mercado de manera efectiva. Los expertos sugieren que se deben considerar políticas de incentivo a la compra y financiamiento para futuros compradores.
Por último, el informe también señala un descenso en la superficie promedio útil total por unidad, que ha caído un 4,11% a nivel nacional, alcanzando los 77,60 m². Este cambio podría reflejar una tendencia hacia la construcción de viviendas más pequeñas, posiblemente en respuesta a la demanda de viviendas más accesibles en un contexto financiero complicado. La reducción en el tamaño promedio podría ser vista como un intento de adaptarse a las necesidades cambiantes de los consumidores en un mercado en constante evolución. Así, queda claro que el sector inmobiliario se está adaptando a nuevos retos y oportunidades en el panorama económico actual.












