El reciente informe de Knight Frank destaca a Japón y Sídney como los destinos más atractivos para la inversión en un entorno marcado por cambios significativos en los mercados globales. A medida que los inversores buscan diversificar sus carteras y minimizar riesgos, la región de Asia, en particular, se posiciona como un líder emergente. Las ciudades niponas y australianas se benefician de su sólida infraestructura y de un crecimiento continuo en sus sectores tecnológicos, lo cual capta la atención de capitales internacionales que buscan oportunidades de alta rentabilidad.
William Beardmore-Gray, destacado socio de Knight Frank, compartió en una entrevista con Nikkei Asia que el crecimiento estructural de Asia está respaldado por una base manufacturera robusta y una adopción acelerada de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial. Estas características no solo generan un entorno empresarial dinámico, sino que también cultivan un mercado consumidor que sigue en expansión. Beardmore-Gray enfatizó que esta combinación hace de Asia un destino atractivo para la inversión, empujando a los inversionistas a canalizar sus recursos hacia esta región.
Las estadísticas confirman estas tendencias emergentes. En el tercer trimestre, la inversión en el sector inmobiliario comercial de Asia-Pacífico alcanzó una cifra récord de 64 mil millones de dólares, lo que representa un notable incremento del 57% en comparación con el año anterior. Knight Frank proyecta que para 2025, la inversión en la región podría superar los 195 mil millones de dólares, reflejando un crecimiento sostenido que sigue como resultado de la creciente demanda y el auge industrial.
Un aspecto fundamental que ha influido en la dirección de las inversiones es el papel de China en la estrategia conocida como «China más uno». Craig Shute, CEO de Knight Frank Asia-Pacífico, explicó que tras la pandemia, los inversionistas han mostrado una inclinación a evitar el mercado chino debido a sus incertidumbres geopolíticas, buscando en cambio diversificar su capital hacia mercados del Sudeste Asiático. Esta estrategia ha cobrado fuerza y ha financiado un movimiento de capital significativo, cambiando el enfoque de muchos fondos hacia naciones con perspectivas más estables.
La combinación de bajos tipos de interés y condiciones económicas favorables ha impulsado a Japón como un destino clave para la inversión, mientras que Australia se beneficia del crecimiento en sectores digitales y logísticos, especialmente en ciudades como Sídney y Brisbane. La búsqueda de mercados con alta transparencia y potencial de crecimiento tecnológico está transformando el panorama de la inversión en estas regiones, añadiendo una nueva dimensión a la dinámica del capital global.












