El informe «Balance de Vivienda 2025», elaborado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), ha revelado que Chile enfrenta un desafío monumental en términos de acceso a la vivienda, con casi un millón de hogares en situación de déficit habitacional. Según los datos extraídos de la encuesta Casen 2024, la cifra exacta asciende a 980 mil viviendas, que abarcan desde personas en situación de calle hasta familias que habitan en campamentos y aquellos hogares que se encuentran en un déficit estructural. Aunque el reporte indica una leve disminución en comparación con las mediciones anteriores, la realidad sigue siendo alarmante, reflejando un país en el que cerca de un millón de familias carecen de una vivienda digna. El presidente de la CChC, Alfredo Echavarría, enfatizó la necesidad urgente de creatividad y colaboración entre los sectores público y privado para abordar esta crisis humanitaria.
El estudio detalla que el principal núcleo del déficit habitacional, que afecta a 834 mil hogares, se compone de tres problemáticas críticas: el allegamiento por dificultades económicas, las viviendas irrecuperables y el hacinamiento. Específicamente, 412 mil familias sobreviven en condiciones de allegamiento, incapaces de costear arriendos o dividendos; 311 mil habitan en viviendas irreparables; y 110 mil se ven forzadas a compartir espacios en condiciones de hacinamiento severo. Daniel Serey, subgerente de Estudios de la CChC, advirtió que el progreso en la reducción del déficit ha sido marginal, siendo principalmente visible entre las familias más vulnerables, donde alrededor de 78.000 vieron satisfecha su demanda de vivienda, destacando que aún representa un desafío significativo dadas las condiciones económicas actuales.
La crisis de vivienda no se distribuye de manera homogénea a lo largo del territorio chileno. La Región Metropolitana concentra el 42% del déficit habitacional total, lo que equivale a 348.610 viviendas, aunque se ha observado una disminución interanual del 11%. En comparación, otras regiones también experimentaron reducciones, con cifras que alcanzan hasta un 21% en La Araucanía y más del 15% en Tarapacá, Atacama, Magallanes y Antofagasta. Sin embargo, cada región presenta un patrón particular en términos de los tipos de déficit: en ocho regiones, la principal problemática es el allegamiento, mientras que en otras siete predominan las viviendas irrecuperables, evidenciando la necesidad de un enfoque diferenciado para enfrentar esta crisis habitacional.
Ante la magnitud del déficit, la CChC ha sugerido una hoja de ruta clara para reducir el déficit habitacional en el país. Entre las medidas propuestas se encuentra la necesidad de destrabar proyectos que han estado paralizados, acelerar la obtención de permisos y ampliar los subsidios para el crédito hipotecario. La organización aboga por una revisión y ajuste de los programas habitacionales existentes para facilitar una mayor inversión y aumentar la oferta de viviendas. Asimismo, se plantea la importancia de un uso más eficiente del suelo urbano, promoviendo la densificación equilibrada y mejoras regulatorias que permitan el desarrollo de nuevos proyectos habitacionales, prioritariamente en zonas con buenas conexiones de transporte.
Este diagnóstico del déficit habitacional en Chile no solo revela la cruda realidad que muchas familias enfrentan, sino que también subraya la urgencia de un compromiso conjunto entre el gobierno, el sector privado y la sociedad civil. La intersección de la presión social, la falta de inversión y las rigideces normativas exige una acción decidida y coordinada que no solo busque reducir números, sino también mejorar la calidad de vida de miles de chilenos. La colaboración y la innovación serán claves para enfrentar esta crisis y garantizar que cada familia en nuestro país pueda acceder a una vivienda digna y adecuada.












