Planes reguladores Gran Santiago: Desafíos y actualizaciones críticas

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El desarrollo urbano en el Gran Santiago se encuentra ante un panorama preocupante, según los hallazgos recientes del Barómetro Normativo 2026 elaborado por la AGS. Este estudio, que abarcó a 39 comunas de la Región Metropolitana, revela que el 41% de estas localidades no ha renovado sus planes reguladores en más de dos décadas. Comuna tras comuna, se observan casos como el de Puente Alto, que con un plan regulador de más de 23 años sigue sin una revisión integral. Esteban González, director de AGS, hizo un llamado a la acción, destacando que la falta de atención de las administraciones en este tema puede comprometer la capacidad de los territorios para manejar adecuadamente los desafíos urbanos del futuro.

El estudio también pone de relieve que más de la mitad de las comunas (54%) no disponen de procesos activos para la modificación de sus planes reguladores. A pesar de que un 41% está implementando actualizaciones de manera municipal, tan solo un 5% se encuentra en fases iniciales de diagnóstico. Este estancamiento es alarmante para expertos como Mauricio Fabry, jefe de la División de Planificación y Desarrollo Regional del Gobierno de Santiago, quien subrayó la importancia de fortalecer las capacidades en planificación territorial y de agilizar los instrumentos que facilitan el crecimiento sustentable de las ciudades.

A medida que se revisa la estructura demográfica, el informe también resalta la baja densidad poblacional existente en el Gran Santiago, donde un 55% de la superficie habitacional muestra una densidad inferior a 250 habitantes por hectárea. Este fenómeno es notable en las comunas periféricas, que propenden a un crecimiento extensivo y disperso. En contraposición, solo un 4% de las áreas urbanas registra densidades superiores a 1.200 habitantes por hectárea, evidenciándose concentraciones significativas en el área central, que incluyen comunas como Santiago, Providencia y Ñuñoa, donde el desarrollo urbano se presenta con mayor intensidad.

Otro aspecto crítico delineado en el estudio se relaciona con la participación ciudadana, la cual ha mostrado una escasa incidencia en la modificación de planes reguladores. De un total de más de 2.100 observaciones presentadas en 11 comunas, estas representan apenas el 0,12% de la población urbana. De este universo, solo el 37% de las observaciones fue aceptado en su totalidad o en parte, lo que plantea interrogantes sobre la efectividad de los mecanismos actuales que buscan involucrar a los ciudadanos en el desarrollo urbano. La AGS sugiere que es imperativo fortalecer estos mecanismos para permitir una representación más efectiva de las necesidades y prioridades de la comunidad.

En resumen, el estancamiento en las actualizaciones de los planes reguladores en el Gran Santiago plantea serios desafíos para la planificación urbana sostenible. La falta de avances significativos en la normativa, combinada con niveles bajos de participación ciudadana y una densificación insuficiente en áreas recién urbanizadas, ponen de manifiesto la urgencia de replantear las estrategias de crecimiento y desarrollo urbano. Es tiempo de que las autoridades tanto regionales como comunales asuman la responsabilidad de poner en marcha modificaciones que respondan a las demandas del presente y del futuro.