El mercado chileno de Senior Housing se encuentra en un momento decisivo, con altos niveles de ocupación que reflejan la creciente demanda de residencias para personas mayores. Recientemente se ha publicado un informe por Colliers que revela que existen 39 residencias especializadas en Chile, las cuales ofrecen un total de 4.359 camas. Este mercado ha mantenido una tasa de ocupación del 96%, lo que indica que la necesidad de atención integral para los adultos mayores es alta y continúa en aumento. Estas residencias están equipadas con más de 1.000 metros cuadrados de instalaciones, personal médico especializado y una gama de servicios orientados a asegurar el bienestar de sus residentes, destacando así la importancia de proporcionar un cuidado de calidad para esta población vulnerable.
A pesar de la notable ocupación, el informe pone de relieve un problema crítico: el acceso a estas residencias no está equitativamente distribuido. El 73% de las camas disponibles en la Región Metropolitana se localiza en las áreas de Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea, lo que resalta una significativa concentración de la oferta en sectores de altos ingresos. Esto plantea un desafío importante, ya que muchas familias de bajos y medianos ingresos no pueden acceder a estos recursos, lo que provoca una dependencia creciente del cuidado familiar, especialmente entre las mujeres, quienes asumen la mayoría de la carga de cuidado.
Chile está atravesando un proceso de envejecimiento poblacional acelerado que requiere una respuesta inmediata y efectiva en cuanto a la infraestructura de cuidado de adultos mayores. Según el Censo 2024 del Instituto Nacional de Estadísticas, el porcentaje de personas mayores de 65 años ha aumentado del 6,6% en 1992 al 14% este año. Este fenómeno demográfico no solo impacta la planificación de servicios de salud y pensiones, sino que también asegura que en poco tiempo, este 14% se convertirá en cerca de un 21% de la población total, como se proyecta para 2044. Tal cambio requiere una reevaluación de las políticas públicas para garantizar que estas personas tengan acceso a los cuidados que necesitan.
Además, el acceso económico a los servicios de Senior Housing es una barrera significativa. El costo mensual para residencias privadas puede superar el millón de pesos, una cifra que muchos jubilados no pueden permitirse dado que las pensiones son a menudo insuficientes. Esto ha llevado a que un 71,7% de cuidadores sean mujeres, muchas de las cuales también forman parte de la población de adultos mayores que cuidan de otros de manera informal. Este modelo de cuidado no solo impone una carga económica y laboral a estas familias, sino que también representa un desgaste emocional significativo, lo que hace urgente la necesidad de soluciones que diversifiquen y amplíen la oferta de servicios.
El informe también resalta la limitada expansión del mercado fuera del sector oriente de Santiago, donde solo se han anunciado proyectos en Peñalolén, Valparaíso y Valdivia. Comparadas con experiencias internacionales en países como Dinamarca y Países Bajos, que ofrecen sistemas públicos de apoyo y programas de asistencia en el hogar, Chile se muestra rezagado. Acalis, Senior Suites y la Corporación Chileno Alemana dominan actualmente el 88% del mercado, lo que evidencia la concentración de la oferta. La alta inversión inicial y la escasez de terrenos estratégicamente ubicados son desafíos que deben superarse para ampliar el acceso y la calidad de la atención en bienestar de los adultos mayores en el país.











