Acceso a la Vivienda: Las Sorprendentes Brechas que Descubrió el Análisis

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El acceso a la vivienda en la Región Metropolitana de Santiago se caracteriza por una marcada desigualdad territorial, tal como lo evidencia el reciente análisis realizado por la empresa Assetplan. Según dicho estudio, con un presupuesto de $500.000 mensuales, un arrendatario puede encontrar opciones de vivienda que van desde apenas 28 m² en comunas de alto costo como Las Condes, hasta mayores dimensiones que superan los 60 m² en sectores como Estación Central y La Cisterna. Este contraste pone de manifiesto que la ubicación geográfica no solo determina el tamaño de la vivienda, sino también su calidad y costo, lo cual ha generado preocupaciones sobre la equidad en el acceso a un derecho fundamental como lo es la vivienda.

El análisis de Assetplan, que utiliza datos del primer trimestre de 2026 con una UF cercana a $39.800, revela que, en áreas de alta demanda como Providencia, el presupuesto mencionado solo permite arrendar departamentos que oscilan entre 29 y 40 m², destacándose principalmente estudios o unidades de un dormitorio. Por otro lado, en comunas con menos presión de mercado, como Estación Central, el tamaño de las propiedades que se pueden arrendar se amplía considerablemente, alcanzando entre 60 y 62 m². Este fenómeno está claramente ligado al valor del metro cuadrado, que es significativamente más alto en áreas privilegiadas.

Adicionalmente, el estudio destaca diferencias en los segmentos del mercado multifamily y retail. En Las Condes, la tarifa se sitúa en torno a 0,44 UF/m², mientras que en Estación Central, el costo baja a 0,21 UF/m². Esta brecha se mantiene en otros sectores de arrendamiento, como es el caso del retail, donde los precios de 0,35 UF/m² en comunas de alta demanda contrastan con los 0,20 UF/m² en sectores menos buscados. Estas cifras subrayan cómo la ubicación, la conectividad y el entorno urbano impactan no solo en el acceso a viviendas adecuadas, sino también en la calidad de vida de los residentes.

La crisis habitacional que enfrenta Chile se agrava en este contexto, con un déficit estimado de más de 600 mil viviendas, de acuerdo a datos del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu). Las dificultades para acceder a la propiedad se han intensificado debido al aumento de las tasas de interés y a las exigencias crediticias más estrictas. Como resultado, muchos ciudadanos, particularmente jóvenes y familias de ingresos medios, se ven forzados a optar por el arriendo como solución, lo que ha llevado a un incremento en los precios de arriendo y, por ende, a una reducción en el acceso a espacios de vivienda que sean adecuados.

Finalmente, el crecimiento del modelo multifamily y la creciente influencia de inversionistas en el mercado de arriendo han alterado la dinámica del sector. Si bien la profesionalización de la oferta ha mejorado la calidad de las viviendas disponibles, también ha contribuido a una estandarización de precios en zonas con alta demanda. Este fenómeno refleja no solo un cambio en la forma de arrendar, sino también una tendencia que perpetúa las desigualdades existentes, acentuando la segregación residencial y limitando las oportunidades de una gran parte de la población, que se ve obligada a desplazarse hacia áreas periféricas en búsqueda de alternativas más asequibles.