El informe «Balance de Vivienda 2025: Evolución y análisis del déficit habitacional en Chile» de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) destaca un retroceso en el déficit habitacional en el país, observable en todos los rangos etarios de los jefes de hogar. Los datos, obtenidos a partir de la encuesta Casen 2024, revelan que, a pesar de las mejoras generales, los hogares liderados por personas menores de 30 años experimentan la mayor disminución del déficit. Entre 2023 y 2025, esta fracción de la población logró reducir su requerimiento de viviendas de 257 mil a 211 mil, lo que significa una mejora del 18%. Sin embargo, no podemos soslayar que este grupo sigue representando el 25% del total del déficit habitacional, subrayando la necesidad de políticas más eficaces que garanticen el derecho a la vivienda para los jóvenes.
Por otro lado, el tramo de edad de 31 a 45 años concentra la mayor parte del déficit habitacional, conforme a los mismos datos. En este segmento, la reducción del déficit es notable, aunque menos pronunciada que en los hogares más jóvenes; el requerimiento habitacional disminuyó de 256 mil a 230 mil, lo cual representa una baja del 10%. Esto se traduce en este grupo que contribuye con un 28% del total del déficit, lo que evidencia que, a pesar de que existen avances, la situación sigue siendo crítica y requiere atención prioritaria. La mayor proporción de este segmento resalta la urgencia de estrategias que aborden el acceso a la vivienda de manera más integral.
Al analizar sanos segmentos etarios más avanzados, el informe muestra que la reducción del déficit habitacional es menos marcada. En el caso de los hogares encabezados por personas de entre 46 y 60 años, el déficit bajó en 8 mil viviendas, llegando a un total de 178 mil viviendas requeridas en 2025, lo cual representa un 21% del déficit total. Simultáneamente, los jefes de hogar de 61 años o más lograron una reducción de 13 mil viviendas, alcanzando un total de 215 mil requerimientos, correspondientes al 26%. Esto indica que, aunque exista un retroceso en el déficit, la necesidad de soluciones habitacionales es persistente, especialmente en los segmentos de adultos mayores que, a menudo, enfrentan situaciones de vulnerabilidad.
A pesar de las mejoras evidenciadas, el panorama del déficit habitacional en Chile revela que la situación sigue siendo un desafío estructural. La disminución en los requerimientos de vivienda es un indicativo positivo, pero no suficiente para abordar la problemática de fondo. La demanda por soluciones habitacionales se mantiene transversal a todas las edades, y aunque los datos sugieren ciertos avances, todavía persiste una necesidad apremiante de acceso a la vivienda, especialmente para quienes buscan ingresar por primera vez al mercado, como es el caso de los jóvenes.
Con la mirada puesta en el futuro, es fundamental que las políticas habitacionales en Chile se reevalúen con un enfoque en la inclusión y el acceso efectivo a la vivienda para todos los grupos etarios. La creación de programas específicos que fomenten el acceso al crédito, la disponibilidad de terrenos y la construcción de viviendas asequibles podrían ser medidas clave para mitigar el déficit, especialmente en los hogares más vulnerables. Así, garantizar un hogar digno para todos los chilenos no solo es un objetivo social, sino también un imperativo para el desarrollo sostenible del país.












