El sector inmobiliario en la capital chilena está experimentando una notable evolución, destacándose un aumento en la demanda de departamentos de tamaño mediano. Según un reciente análisis de PROurbe Gestión Inmobiliaria, los departamentos de dos y tres dormitorios han liderado las alzas en precios, mientras que las viviendas más grandes están enfrentando una caída en sus valores de oferta. Este fenómeno se ha producido en un contexto de presión económica, especialmente por el aumento de la Unidad de Fomento (UF) a más de $40 mil, lo que afecta directamente a los contratos de arrendamiento en Santiago, particularmente en el sector oriente, donde la mayoría de los arriendos están indexados a esta unidad monetaria.
Proporcionando detalles específicos, el estudio de PROurbe revela que el 98% de los arriendos en Vitacura se encuentran pactados en UF, y cifras similares se observan en Lo Barnechea y Las Condes, donde el 95% y 89% de los contratos, respectivamente, aplican este mecanismo. En Lo Barnechea, los precios de los departamentos de 2 dormitorios han subido aproximadamente un 11%, mientras que los de mayor tamaño también han visto un significativo aumento, como en el caso de los apartamentos de 5 dormitorios que incrementaron su valor en un 18%. Vitacura, por su parte, destaca con un asombroso aumento del 21,5% en los departamentos de 3 dormitorios.
En contraposición a esta tendencia de alza en los departamentos medianos, las propiedades de mayor tamaño, como las casas, están enfrentando una realidad diferente. Las casas de 5 dormitorios en Lo Barnechea experimentaron una disminución de alrededor del 15,6% en su valor, mientras que en Las Condes, las casas de 3 dormitorios vieron caer su precio de $2,7 millones a $2,3 millones, lo que representa un retroceso del 14%. Esta tendencia a la baja se ha observado también en casas de 4 dormitorios y en apartamentos de 5 dormitorios, lo que sugiere un reajuste en las expectativas del mercado.
Desde la industria se señala que este reordenamiento de la demanda residencial es indicativo de una preferencia cambiante entre los compradores y arrendatarios. Las familias más pequeñas y aquellas que buscan conectar con el entorno urbano están privilegiando las propiedades de menor tamaño, valorando la ubicación y la conectividad por encima de la amplitud y el espacio que ofrecen los inmuebles más grandes. Esto ha generado un ritmo más dinámico en la colocación de departamentos medianos, a diferencia del lento movimiento en las viviendas de mayores dimensiones.
A medida que el mercado se reajusta, los expertos destacan la necesidad de adaptarse a esta nueva realidad, donde la inflación y el aumento de la UF continúan presionando los contratos de arrendamiento. Si bien la demanda sigue en alza para los departamentos de menor tamaño, la oferta en el sector de viviendas grandes se ve obligada a revisar sus precios para no quedar rezagada en un mercado cada vez más competitivo. Esta situación pone de manifiesto los desafíos que enfrenta el sector inmobiliario en un contexto de cambios económicos y preferenciales en la población.












