Erosión costera: ¿El fin de las playas de Valparaíso y Viña del Mar?

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Un reciente estudio del Centro UC Observatorio de la Costa ha revelado alarmantes datos sobre la erosión costera en las playas de Valparaíso y Viña del Mar, específicamente en Caleta Portales, Los Marineros y Reñaca. Este análisis indica que estas zonas costeras han dejado de estar en un «estado estable» y presentan un significativo incremento en los procesos de erosión. La investigación, realizada a raíz de un aumento en la urbanización, marejadas y el impacto del cambio climático, destaca que los niveles de retroceso de estas playas son cada vez más preocupantes.

Según el informe, la erosión en playas emblemáticas ha aumentado notablemente en la última década, superando las tasas históricas previamente registradas. La Dra. Carolina Martínez, directora del Centro UC Observatorio de la Costa, explicó que el estudio compara las mediciones más recientes con datos de largo plazo. ‘Un estado estable corresponde a cambios entre 0 y -0,2 metros por año’, afirmó. Sin embargo, los valores encontrados son preocupantes, indicando que algunas áreas han experimentado tasas de erosión que superan los -1,5 metros por año, un nivel considerado extremo.

Uno de los casos más representativos de esta problemática es la Playa Caleta Portales, que ha visto su retroceso pasar de un promedio de -0,1 metros por año entre 1980 y 2016, a una alarmante tasa de -1,14 metros por año en los últimos datos. Este aumento significativo en la velocidad de erosión pone en evidencia un deterioro que se ha intensificado, especialmente en los últimos ocho años, relacionado con un incremento de marejadas desde 2015.

Playa Los Marineros ha experimentado un fenómeno similar, donde hasta 2016 mantenía una tasa de retroceso mínima de -0,05 metros por año, considerada estable. Sin embargo, los últimos registros muestran que ha cruzado el umbral crítico y ahora enfrenta una erosión evidente, con mayores pérdidas durante la temporada invernal. El informe del observatorio destaca que estas variaciones son cruciales para entender la dinámica costera.

En cuanto a Playa Reñaca, el escenario es diferente, con una erosión considerada grave, aunque acentuada en los meses de verano. Los investigadores apuntan que esta situación se debe a un déficit en el suministro de sedimentos proveniente de las cuencas del estero de Reñaca y del río Marga Marga, ambas zonas fuertemente urbanizadas. La falta de un monitoreo sistemático antes de 2015 complica la evaluación, pero los datos actuales confirman que la erosión no solo está presente, sino que se intensifica, lo que plantea la urgente necesidad de contar con políticas de gestión costera efectivas y fundamentadas en evidencia científica, especialmente en un contexto de cambio climático.