Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, muchas familias están aprovechando al máximo sus piscinas. Sin embargo, los expertos advierten que uno de los errores más frecuentes entre los propietarios es la creencia errónea de que el cloro es suficiente para mantener el agua en condiciones óptimas. Tomás Rodríguez Botto, autor e investigador en cuidado de aguas, señala que el mantenimiento de una piscina va más allá de añadir cloro; es fundamental realizar limpieza física y control de parámetros del agua. Esta negligencia no sólo compromete la calidad del agua, sino que también puede resultar en costos elevados de mantenimiento si no se aborda adecuadamente desde el principio.
Manuel Eyzaguirre, gerente general de Kaltemp, enfatiza que un mantenimiento eficiente de la piscina implica una combinación de limpieza física, filtración y tratamiento químico. «Es vital limpiar las paredes y aspirar el fondo de la piscina regularmente», explica Eyzaguirre, subrayando que el simple hecho de agregar cloro no elimina la suciedad acumulada. La recomendación es llevar a cabo estas tareas de limpieza al menos de manera semanal. Esto incluye cepillar las paredes, verificar las líneas de flotación y medir regularmente el pH y el nivel de cloro. Sin estas medidas, la calidad del agua puede verse seriamente comprometida.
Una de las advertencias más importantes que hacen los especialistas es que una piscina que parece limpia no siempre es sinónimo de agua de calidad. «Manchas en las paredes, agua turbia o un olor fuerte a cloro son señales de alerta que no se deben ignorar», afirma Eyzaguirre. Tales síntomas pueden indicar un pH inadecuado o incluso la proliferación de algas, y si no se abordan, pueden afectar la salud de los bañistas. Por lo tanto, es crucial para los propietarios aprender a identificar estos problemas antes de que se conviertan en situaciones más complicadas.
El sistema de filtración es otro aspecto fundamental en el cuidado de la piscina, ya que tiene la función de evitar el estancamiento del agua y eliminar impurezas. Sin embargo, Eyzaguirre aclara que esto no reemplaza la necesidad del uso de productos químicos como el cloro. Además, el mantenimiento regular del equipamiento, incluyendo el retrolavado de filtros y la inspección por parte de un profesional, es esencial para asegurar el correcto funcionamiento de los sistemas de limpieza. Ignorar estos aspectos puede llevar a un desgaste excesivo y a costosas reparaciones en el futuro.
Finalmente, la instalación y ubicación de la piscina influyen en su mantenimiento. Tener una base firme y nivelada, así como evitar árboles cercanos que arrojen hojas y suciedad, puede marcar una gran diferencia. Realizar controles periódicos del pH y el cloro, al menos dos veces por semana, es fundamental para evitar problemas como el desarrollo de algas o irritaciones en la piel. La prevención, a través de una adecuada atención y cuidado, es clave para disfrutar de una piscina saludable y segura durante toda la temporada.












