Mercado Inmobiliario Chileno: ¿Está Realmente en Recuperación?

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El sector inmobiliario chileno enfrenta un escenario complicado, a pesar de que las tasas hipotecarias han comenzado a mostrar signos de alivio. En abril, el promedio de los créditos para vivienda se situó en 3,98%, marcando su nivel más bajo desde finales de 2021. Este descenso es significativo, ya que es la primera vez en más de cuatro años que se encuentra por debajo del umbral del 4%. Sin embargo, a pesar de este indicio de recuperación en el costo del financiamiento, el sector aún lucha contra altos niveles de sobrestock, una baja actividad en la construcción y presiones constantes sobre los costos que siguen impactando la industria.

La cantidad de unidades de vivienda sin vender en Santiago continúa siendo una de las principales preocupaciones del sector, ya que se mantiene muy por encima de los niveles registrados antes de 2020. Aunque se ha observado una leve reducción en el stock durante el último año, los altos costos de construcción y el encarecimiento del suelo, sumados a mayores exigencias regulatorias, han dificultado una considerable disminución en los precios de las propiedades. Esto crea un ambiente donde, a pesar de la mejora en el acceso al crédito, la oferta supera notablemente a la demanda.

Una parte clave del resurgimiento del sector ha sido el apoyo del Gobierno a través de subsidios para viviendas de hasta 4.000 UF y la flexibilización de condiciones para acceder a créditos hipotecarios. Estas medidas han permitido una reactivación en las ventas, especialmente en el segmento de viviendas más asequibles, durante el primer trimestre del año. Sin embargo, los actores del sector advierten que la caída de las tasas aún no es suficiente para cambiar la tendencia a largo plazo que ha afectado al sector en los últimos años.

Además, la actividad constructora sigue siendo inferior a los niveles históricos, tanto en términos de empleo como en la cantidad de nuevos proyectos autorizados. La superficie destinada a nuevas edificaciones permanece notablemente por debajo de los promedios que se han observado a lo largo de las últimas décadas. Esto refleja la cautela de los inversores y desarrolladores en un entorno donde las condiciones económicas son inciertas y el mercado se encuentra saturado.

A pesar de estos desafíos, el mercado hipotecario chileno es uno de los más robustos de América Latina, solo superado por Brasil. Esta profundidad le otorga al sector inmobiliario una alta sensibilidad frente a las variaciones en las tasas de interés y las condiciones crediticias. De cara al futuro, se proyecta una recuperación gradual del sector, aunque estará condicionado por factores como la evolución de la economía, del empleo y las expectativas de crecimiento. La meta sigue siendo reducir el sobrestock y retomar el dinamismo en la inversión dentro de la industria.