El mercado inmobiliario chileno comienza a vislumbrar un cambio positivo tras años de crisis, según un reciente análisis de Colliers que señala que la recuperación del sector dependerá de la eliminación de obstáculos normativos y la agilización de permisos. La proyección indica que hacia 2026 podrían materializarse oportunidades de reactivación, luego de que el país enfrentara serios contratiempos debido al estallido social y la pandemia. Sin embargo, la situación actual presenta un panorama complejo donde aproximadamente el 70% de la demanda se concentra en viviendas de entre 30 y 35 m², mientras que las regulaciones actuales favorecen proyectos de mayor tamaño, un desajuste que debe ser corregido para atender las necesidades del mercado.
Reinaldo Gleisner, vicepresidente de Colliers, enfatiza que el principal desafío radica en la paralización del sector, tanto en el inicio de nuevos proyectos como en la venta de viviendas ya construidas. «La actividad en el sector de la construcción está profundamente estancada y para revertir esta situación es imperativo que el próximo Gobierno actúe en dos frentes: reducir el stock de viviendas finalizadas que no se han vendido y facilitar el inicio de nuevos proyectos que se alineen con la demanda real de la población», sostiene. Esto implica un enfoque multifacético que no solo atienda la oferta, sino también el acceso a la vivienda.
Entre las estrategias que podrían revitalizar la actividad inmobiliaria, el estudio destaca la efectividad del subsidio a la tasa hipotecaria y la garantía estatal FOGAES. Estas herramientas han demostrado un impacto positivo en las ventas y su continuidad es vital. «Estos mecanismos no solo han dinamizado las transacciones, sino que también son cruciales para apoyar el inicio de nuevos desarrollos privados, cuya efectividad en generar empleo y actividad de construcción es notablemente más rápida», explica el análisis.
La reactivación del sector se ve también frenada por normativas urbanas que deben ser revisadas urgentemente. La normativa de densidad, en particular, se ha convertido en un cuello de botella que limita la capacidad de respuesta del mercado a la alta demanda de viviendas pequeñas. «Las reglas actuales obligan a los desarrolladores a construir viviendas de gran tamaño en áreas donde lo que se requiere son unidades más compactas. Esta situación no solo frena la construcción, sino que aleja a las personas del acceso a viviendas adecuadas», subraya el informe de Colliers.
El análisis también hace hincapié en la necesidad de optimizar los sistemas de permisos municipales para facilitar el proceso de desarrollo de proyectos. Gleisner propone una extensión de los criterios de la nueva Ley de Autorizaciones Sectoriales, permitiendo que los tiempos de espera, que actualmente se miden en años, se reduzcan a semanas o días. «Implementar estas modificaciones administrativas es relativamente simple y crucial para liberar el potencial de suelo urbano bien conectado que existe en las ciudades, muchas veces subutilizado», concluye el estudio.












