El proyecto de ley que actualmente se discute en el Senado busca optimizar el proceso de obtención de permisos de construcción, una medida que responde a la creciente necesidad de viviendas en el país. La Comisión de Vivienda, Desarrollo Urbano y Bienes Nacionales ha tomado la iniciativa de incluir una nueva etapa de admisibilidad que permitirá al director de Obras Municipales evaluar más rápidamente las solicitudes. Este cambio se considera un avance necesario en la tramitación de permisos, permitiendo a los desarrolladores e individuos iniciar proyectos constructivos con mayor celeridad.
La inclusión de la etapa de admisibilidad se presenta como una respuesta ante los largos plazos que tradicionalmente han caracterizado la obtención de permisos. Según los miembros de la comisión, esta etapa permitirá filtrar las solicitudes y reducir el número de casos que llegan a estancarse en el proceso burocrático. Asimismo, la medida busca fortalecer la gestión municipal y conferir una mayor atención a los proyectos que sí cumplen con la normativa, agilizando así el inicio de obras en un contexto de crisis habitacional.
Además de la nueva etapa de admisibilidad, la propuesta legislativa también establece un mecanismo de silencio negativo en respuesta a los reclamos presentados ante el Servicio de Vivienda y Urbanismo (Serviu). Este mecanismo estipula que si no se resuelven los reclamos en un plazo de 40 días hábiles, se consideran rechazados automáticamente. Esta medida busca dinamizar los tiempos de respuesta, ya que anteriormente muchos reclamos quedaban en el limbo, estancando aún más el proceso de obtención de permisos de construcción.
Otro aspecto relevante de la discusión en la comisión es la obligación impuesta a los solicitantes de permisos que deseen apelar decisiones del director de Obras Municipales. En caso de que la Seremi del Ministerio de Vivienda y Urbanismo acepte una reclamación, se establece que los solicitantes deberán abonar el 50% del costo del permiso municipal. Este punto ha generado debate, ya que podría desincentivar a algunos solicitantes a apelar decisiones y, a su vez, busca equilibrar la carga financiera sobre el sistema municipal.
En conclusión, el avance del proyecto de ley en el Senado representa un intento significativo por parte de las autoridades para abordar la problemática habitacional mediante la agilización de trámites. La implementación de una etapa de admisibilidad y el mecanismo de silencio negativo son pasos que podrían cambiar la manera en que se gestionan los permisos de construcción. Sin embargo, se deberán considerar las implicancias económicas para los solicitantes de permisos, así como la capacidad de los municipios para adaptarse a estas nuevas exigencias, garantizando un equilibrio entre eficiencia y regulación.












