La conexión entre los túneles de Américo Vespucio Oriente I y II marca un hito decisivo en la infraestructura vial de la Región Metropolitana, acercando a Santiago un paso más hacia la culminación del anillo de Américo Vespucio. Este avance, logrado recientemente, es parte del ambicioso esfuerzo por mejorar la conectividad de la capital chilena, beneficiando a más de 660 mil residentes de las comunas de La Reina, Ñuñoa, Macul y Peñalolén, y promete transformar significativamente la dinámica del tránsito en la capital para el año 2028.
El proyecto AVO II, que se extiende a lo largo de aproximadamente 5,2 kilómetros, se ejecuta principalmente debajo de la Avenida Ossa y Américo Vespucio. Esta obra monumental no solo contempla la creación de dos túneles de 4,8 kilómetros de largo, que contarán con tres pistas en cada dirección, sino que también se sitúa a profundidades que oscilan entre 23 y 54 metros, asegurando su funcionalidad y seguridad, incluso bajo la cercanía de la Línea 4 del Metro de Santiago.
Con la velocidad de circulación prevista de hasta 100 kilómetros por hora, la nueva infraestructura promete mejorar la fluidez del tráfico en Santiago. Más allá de la construcción de los túneles, el proyecto tiene entre sus objetivos la creación de espacios urbanizados, incluyendo parques, áreas verdes, ciclovías y equipamiento comunitario. Todo esto con la finalidad de no solo facilitar el tránsito vehicular, sino también de enriquecer la calidad de vida de las comunidades aledañas a las nuevas obras, promoviendo un estilo de vida más sostenible.
Hasta abril de 2026, el proyecto AVO II presenta un avance físico de 34,91%, con un equipo de trabajo compuesto por 1.460 personas, de las cuales 110 son mujeres, destacando el compromiso con la inclusión y la equidad en la ejecución de esta infraestructura esencial. La finalización de este importante proyecto está programada para diciembre de 2028, prometiendo un nuevo eje de movilidad que no solo optimizará la circulación, sino que también aliviará la congestión vehicular existente en la capital.
En resumen, la conexión entre los túneles de AVO I y AVO II es más que una mera mejora en la movilidad; es un paso hacia la modernización de Santiago y su infraestructura vial. Al beneficiar a cientos de miles de habitantes y ofrecer soluciones urbanas integradas, este proyecto no solo transformará la forma en que los santiaguinos se mueven, sino que también revitalizará las comunas circundantes, haciéndolas más accesibles y habitables.












